Siempre recuerdo con cariño a Ricardo, cuando caminando por la calle Real, me decía que en sus años juveniles jugaba con sus amigos al fútbol, en un terreno donde solo algunas manchas verdes demostraban que el entrevero no se producía en esos rincones. A ese potrero se lo identificó como "La Palangana". Su hijo Fabián eligió el mismo deporte. En 1955 se inauguró el Estadio Municipal, en donde hoy se encuentra el Parque Urbano. En ese mismo año su familia dio comienzo a su felíz actividad comercial.
El domingo 26 de junio de 1983, el periodista Víctor Sanchez en su crónica de La Auténtica Defensa del partido de Primera D que disputaron Puerto Nuevo y Juventud Unida escribió lo siguiente: "Recostado sobre la izquierda, muy exigido se fue Sarna hasta la línea de fondo, casi imposible para tirar el centro hacia atrás, pero el joven "9" jugándose la vida, la enganchó en el aire hacia adentro y Carlos Canale entrando con impecable cabezazo abrió el marcador".
A consecuencia de esa jugada, Sarna pegó contra la pared cayendo lesionado con una herida en su cuero cabelludo y fue sacado de la cancha para ser llevado a la Clínica Modelo, donde reaccionó favorablemente. Pero la valentía de Sarna quedó en el espíritu de todos sus compañeros: Puerto ganó 5 a 0 y para él fue dedicado el triunfo.
Esto pasó en el arco que daba espalda a Ameghino, en donde la red de la valla se unía con el tapial. En ese tiempo los "portuarios" le ganaron a Midland por primera vez de visitante en Libertad y al puntero Alem 1 a 0 en cancha de Dálmine. Junto a otros defendían la casaca "auriazul" Luchetta, Jhonny Stemberg, Walter Montani, Claudio Bolis, Oscar Rodriguez, Carlos Alberto Vázquez, Carmelo Verón, José Hidaldo y el gran goleador Carlos Canale.
Sarna integró con Puerto Nuevo el team campeón de la Liga Campanense de 1976. Orlando Contreras lo llevó a Gimnasia de La Plata y luego a Ferro Carril Oeste. En el retorno a sus pagos se incorporó a Naranja Juniors, para luego salir campeón de la Copa de Campeones en El Trebol de Villanueva.
Así queda demostrado que a pesar del gran golpe, el fútbol le regaló a Fabián gratos recuerdos.



