Tiempo atrás estuvimos en una conferencia donde se hablaba acerca de las patologías de final de siglo, si bien en lo básico no han cambiado, nos ha hecho interrogar a todos los presentes. En esta exposición nos sugirieron que hay que prestar más atención a la subjetividad de cada época. Efectivamente, de los conflictos relacionados con las ideas, depresiones, fobias, obsesiones... se está pasando a las patologías denominadas del acto, del límite, donde las agresiones, los abusos sexuales, las drogas, y la anorexia por no ser menos, se ponen en escena muchas veces al borde, incluso de la muerte.
Estamos ante una manera particular de enfermar, una respuesta específica a un conflicto personal, es el síntoma de una estructura. Si a un edificio de nueva construcción, elegido y cuidado con esmero y en el que hemos hipotecado nuestra vida le surge una grieta, nos preocupa. Podemos taponarla con masa, enyesarla, pintarla y todo aparentará normalidad. La causa la atribuiremos a la dilatación, a la humedad de la zona, al viento; pero es mucho mas complejo preguntarse qué es lo que ha fallado de la estructura, y cuando esto no se hace cualquier intento de emparchar, no será efectivo.
Puede ser que el arquitecto en su diseño y calculo de materiales no haya ajustado como debiera las piezas y los materiales. Esto a la manera del arquitecto es el trabajo que nos corresponde en primer lugar como padres y en segundo lugar como analistas, cuestionarnos por las causas últimas y no derivar culpabilidades a una sociedad que impone una moda.
Se trata de pensar que previamente a la moda está la estructura propia del sujeto. Es decir, no hay anorexia como síntoma si no hay una estructura que la acuna y busca a través de la moda una manera de expresar un conflicto personal. Es decir que el conflicto personal se adapta a la moda o sea a la época. Seguramente si a la manera de ayuda intentamos imponer una salida expresada desde lo visible sin ir a las causas estructurales, a poco de andar buscarán otra manera de manifestarse, de buscar un lugar propio desde donde expresarse. Expresión a la que son ajenos ya que el síntoma es a la vez externo e interno al sujeto; aquello que le es lo más propio también le es lo más desconocido.
Cambia, ¿ Todo cambia?
Lic. Patricia Katz Lic. Sebastián Terrizzano
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