Queridos lectores:
Mientras busco las palabras exactas para decir lo que quiero, el Gran Shachmo me susurra ¨que maravilloso mundo ¨, y la música se convierte en caricia, como el devenir de un buen recuerdo, que la adversidad nos hizo olvidar, pero que ahora viene al rescate para darnos la fuerza necesaria para seguir adelante.
Quisiera poder describir esta experiencia con las palabras exactas, pero temo que no existen. Durante años me preparé, en todos los sentidos posibles. He leído y escuchado la experiencia de otros trasplantados. Pero les aseguro que nada puede advertirte siquiera, sobre la intensidad de este suceso.
Se transita sobre una cuerda floja donde el equilibrio es fundamental, pero a la vez difícil de conseguir.
Por un lado, el milagro, la vida que te viene con rótulo de segunda vuelta, de nueva oportunidad, de años por cumplir, de permiso para pensar a largo plazo (y uno se pregunta como seria eso y si realmente se puede...) alegría, agradecimiento y la responsabilidad de un ¨regalo¨ al que hay que hacerle honor.
Por otra parte, el sufrimiento indescriptible que suman el dolor físico, las terapias y estudios invasivos necesarios para seguir la evolución y controlar las complicaciones. Y como si esto fuera poco, la incertidumbre, ante la aparición de imponderables, que como dicen los médicos, ¨son complicaciones que pueden pasar¨. Pero para uno, cada complicación es un pase al tren fantasma. Sabemos que cuando termine la vuelta todo estará bien, pero mientras la transitamos, el miedo y la desazón nos gana sin control.
De todas formas, como ustedes saben ¨hierba mala nunca muere¨ y acá estoy, desde mi cómoda habitación de la Fundación Favaloro ¨Spa¨ disfrutando de estas vacaciones que se han prolongado mas de lo esperado y siguen sin fecha de regreso. Pero bien. ¨Pa´ delante, porque para atrás ni para tomar impulso...¨
Pensaba retomar mis diatribas domingueras a la vuelta, pero sentí que ya era hora de torturarlos con mis palabras trasparentes, dulzonas a veces, ácidas otras, pero como siempre, sinceras, honestas y con la fuerza que mi arrebatado carácter no puede contener.
También necesitaba agradecer a todos y cada uno de los que hicieron llegar mediante llamados, cartas, e-mails, su preocupación y apoyo. Dar miles de gracias a todos los que han rezado, orado, y elevado buenas intensiones y mejores pensamientos. Les aseguro que todo ese amor y solidaridad de conocidos y desconocidos me ha llegado y sigue llegando, alimentando mi alma que a veces se cansa pero nunca deja de pelear...
Es increíble lo pequeño e insuficiente, que en estas ocasiones, nos suena un ¨gracias¨. Pero no conozco otra palabra. Así que en nombre de mi familia, Pacientes por la Vida, Darío y el mío propio: MUCHAS GRACIAS...
Abusando de ustedes, les pido una cosa más. Como les advertí en el título estas palabras fueron escritas con letras con contorno pero sin relleno. Están necesitadas de color. Según parece, hace tanto tiempo que no las usaba que guardadas se destiñeron. O en un acto de protesta se lavaron. O peor, creyeron que yo las había abandonado porque no eran lo suficientemente asépticas y estériles, y queriendo serlo, se refregaron para sacar posibles bacterias y quedaron así...
No sé la razón, pero las necesito coloridas, alegres, vivas, luminosas, para que ustedes sepan que yo estoy detrás de ellas y yo sepa, que está claro y a todas luces que esto también pasará. ¨La loca¨ seguirá molestando y con más fuerza, porque ahora vengo más liviana, sin mochila y con dos fuelles neuquinos que se las traen...
Que tengan una buena semana y nos encontramos el domingo.



