Cuando regresaba a los vestuarios tras la primera mitad, el árbitro fue increpado y amenazado "de muerte" por un integrante de la barra del equipo puntano. Por eso, la reanudación del juego estuvo en duda.
Pasados los 15 minutos reglamentarios del entretiempo, sorprendió que ningún protagonista retornara al campo de juego. Es que, por entonces, el partido estaba a punto de ser suspendido a raíz de un severo incidente ocurrido en zona de vestuarios. Allí, al término del primer tiempo, el árbitro Andrés Merlos se topó con dos personas identificadas con el local, una de las cuales lo increpó por su tarea y lo amenazó de muerte.
"En el entretiempo llegó al vestuario con escolta policial y dos personas que estaban con camiseta de Estudiantes de San Luis le dijeron que si no ganaba Estudiantes, lo mataban, que no salía vivo", reveló Guillermo Marconi, titular del SADRA, quien explicó cómo fue la amenaza.
Ante esta situación, Merlos le pidió a la Policía la detención de ese hombre y también las garantías correspondientes para continuar el encuentro. Y se reunió con responsables de la intervención de Estudiantes de San Luis; el Presidente de la Subcomisión de Fútbol de Villa Dálmine, Pablo Letanú; y también con los capitanes de los dos equipos (los arqueros Valentín Brasca y Carlos Kletnicki).
La suspensión, si bien fue una opción que manejó Merlos, era algo que no querían ni Estudiantes ni el Violeta. El local, porque, además de ser el responsable de la seguridad del estadio, tampoco podía terminar así después de todo el esfuerzo realizado para regresar a San Luis. Y Villa Dálmine porque no quería tener que volver otro día entre semana hasta la provincia puntana para completar 45 minutos sin público, como imaginaba ante una posible suspensión.
Finalmente, Merlos se tranquilizó y decidió continuar con el partido. Asó, el segundo tiempo comenzó con casi media hora de retraso.
Igualmente, la parcialidad local siguió molesta con los fallos (que fueron correctos en su gran mayoría a lo largo de los 90 minutos) y hasta se hizo eco de un rumor que decía que Carlos Ahumada, ex gerenciador de Estudiantes, se había reunido con Merlos en Buenos Aires para "boicotearle" el regreso a San Luis al elenco puntano.
Ahora, Estudiantes aguarda por el informe del árbitro y saber si ese descargo afectara la localía que, justamente, recuperaron el domingo.



