Hace unos días, en su columna "El Panóptico", Fabiana Daversa mencionó que en Europa estaba de moda colocar candados en los puentes como afirmación del amor de una pareja.
Fiel al estilo de mi columna que se basa en el origen, historia, leyendas, tradiciones y proyección que tienen los objetos en la actualidad, es que decidí investigar sobre el tema mencionado: el candado.
Los objetos de nuestro día a día, por lo cotidianos que son, nos parecen dados por hecho. Como si siempre hubieran estado allí, listos para ser utilizados, para ignorarlos en la cotidianidad y darles tal vez, menos importancia de la que se merecen.
Esos objetos son los más grandes inventos del hombre aunque, por el contrario, nos parezcan extremadamente sencillos, lógicos, como si su existencia perteneciera al principio de todos los tiempos y en realidad deberíamos agradecer a diario su místico origen.
En el antiguo Egipto, se confeccionaron grandes candados de madera desde hace 2000 a.C. Fueron los primeros en utilizar metal en su confección, haciéndolos en un tamaño más pequeño que sus antecesores, ese prototipo fue adoptado por todas las civilizaciones, con las necesidades propias de las épocas que atravesaban y hasta la fecha, es el modelo que se utiliza con más frecuencia. En Egipto se encuentra el candado más antiguo que se conoce en nuestros días.
París, emblema urbano del romance, con sus callecitas perdidas, los dulzones atardeceres que entibian las aguas del río Sena, lucen con orgullo la arquitectura de sus puentes. Entre ellos se encuentra El Puente de las Artes, que exhibió en sus barandas dieciocho toneladas y media de candados cerrados; los mismos debieron ser retirados por el riesgo que representaba el gran peso para la pasarela.
Estos candados habían sido puestos por parejas de novios que queriendo sellar de alguna forma su amor, los colgaron con sus nombres escritos, los cerraron y luego arrojaron las llaves al río, pensando que de esta forma el amor de la pareja sería eterno y jamás se separarían.
Esta peculiar tradición de colgar candados en los puentes que se extiende hasta nuestro presente, se lleva a cabo en diversos lugares del mundo. La misma se originó en Florencia (Italia), específicamente en el Ponte Vecchio.
La leyenda cuenta que un cerrajero quiso hacerle una publicidad a su cerrajería ubicada a los pies del puente, enganchando uno de los candados que vendía y en el que había escrito el nombre del local; luego de cerrarlo tiró la llave al río.
Las parejas que recorrían este puente pronto comenzaron a imitarlo, asignándole un significado profundo y romántico.
Esta manifestación amorosa en las pasarelas de los puentes tiene un gran atractivo, lo que le da un conmovedor "no sé qué" a esos lugares.
Sólo es cuestión de que los que creen que pueden llegar a respirar ese amor, cierren su candado y arrojen la llave al río como un pacto de amor más.
(*) Su significado: "Representaba la Verdad en la Mitología Griega. Fue hija del Tiempo y madre de la Justicia y la Virtud"



