Vale la pena con sentido social, de equidad; con fines precisos y de reducción de la pobreza.
Tras la visita de la Reina Máxima de Holanda, invitada a ofrecer sus exposiciones como asesora de las Naciones Unidas, respecto con la "Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible", (ODS); donde la inclusión financiera y el rol de las micro finanzas, han regresado al debate público.
La inclusión financiera ha ingresado paulatinamente en la agenda política, principalmente a partir de la crisis financiera internacional del año 2008. Desde entonces, más de 55 países se han comprometido a la inclusión financiera y más de treinta han puesto en marcha o están desarrollando una estrategia nacional para alcanzarla.
Algunos tópicos importantes, que con en el tiempo han llevado a ser reconocida como un factor importante y fundamental para el Desarrollo Sostenible, fueron la Cumbre de Pittsburgh del año del 2009, en la que el G-20 la estableció como uno de sus ejes principales. La Declaración Maya en el año 2011, orientada a incrementar el acceso a servicios financieros formales a personas vinculadas al mismo y el lanzamiento del Global Financial Development Report por el Banco Mundial del año 2013.
Gracias a estos y otros acontecimientos, actualmente existe consenso en que las personas que pueden participar del sistema financiero tienen más posibilidades de invertir en la educación de sus hijos, hacer frente a emergencias económicas o de salud y ampliar o iniciar una actividad productiva.
Sin embargo, este recorrido alertó respecto de la inmensa brecha en términos de inclusión financiera. Esto reflejado es, que solo el 61% de la población adulta del planeta, posee una cuenta bancaria o lo que es lo mismo: 2.000 millones de personas se encuentran excluidas del sistema financiero.
Los motivos que han excluido históricamente del sistema financiero formal a la población en situación de pobreza, se basaron en una errónea consideración que la misma no posee una capacidad de ahorrar, pagar un crédito o iniciar un emprendimiento productivo.
Como consecuencia, su única opción al momento de buscar acceso a financiamiento fue aquellas de endeudarse con familiares y amigos, o bien solicitar créditos a prestamistas informales a tasas usureras y condiciones muy desfavorables.
Por estos motivos, opino que las micro-finanzas no son un estadio anterior o inferior a la inclusión financiera, muy por el contrario; estas son el sinónimo de una inclusión financiera integral, o en otras palabras son la única inclusión financiera que vale la pena en sentido social, de equidad y con fines precisos de reducción de la pobreza.
Fuentes: BG Consultora- I. Carballo Citra-Conicet



