Los dientes revelan quiénes somos. En el futuro los arqueólogos no sólo dirán de qué nos alimentábamos y qué enfermedades padecimos , sino que sabrán sobre nuestros vínculos más profundos, destaparán secretos maternos e historias del clan paterno, mirando nuestras sonrisas descarnadas . Sabrán si los miedos dominaron la escena y qué clase de persona fuimos.
Toda ésa información guarda el joyero de nuestra boca. Sí...eso y mucho más. Christian Beyer, un odontólogo francés recibido en Estrasburgo, hoy padre de la Descodificación Dental, se animó a hacer preguntas molestas a sus maestros y se dio cuenta que muy poco sabían sobre lo que a él le interesaba aprender. ¿Por qué padres e hijos tienen las mismas caries, si las bacterias nada tienen que ver con la genética? Por qué niños que no consumen azúcar tienen los mismos problemas dentales de los que son amantes de las golosinas? Por qué tapar una muela puede provocar un desequilibrio emocional? Ésas y otras cuestiones fueron la piedra angular de un trabajo que empezó hace más de veinte años y no terminó de crecer.
Con el nuevo mapa de la boca, podemos saber si fuimos amados cuando éramos niños, si el rol de oveja negra o desterrado ocupó mucho tiempo en nuestro desarrollo o si somos capaces de formar una buena pareja. Su discípula en Argentina, Ana Merelles, difunde su trabajo organizando seminarios a los que asisten odontólogos, traumatólogos, osteópatas, kinesiólogos, yoguis y curiosos.
Según Merelles, de la mano de las disciplinas alternativas fundamentadas en la ciencia pensamos un nuevo cuerpo y adquirimos la conciencia adecuada para convivir con nuestro ser más profundo . Eso nos permite cuestionar con argumentos la medicina sistémica y trazar rumbos acordes con el camino que elegimos transitar. La cuestión no es sólo curarse, sino saber quiénes somos, conociéndonos mejor.



