Desde siempre el actual Presidente Mauricio Macri se ha manifestado admirador de Carlos Saúl Menem y de su cruzada privatizadora, cuyo paladín fue Roberto José Dromi, quien decía que todo lo que pueda estar en manos privadas no debía seguir perteneciendo al estado.
No está de más recordar que el Presidente Macri nombró como Presidenta de Aerolínea Argentina a Isela Angêlica Costantini quien hasta su designación era la CEO de General Motors Argentina, y estudió en la Universidad Pontificia del Paraná en Brasil (Nació en Brasil de padres argentinos) y en la Universidad de Loyola en Estados Unidos. Como vemos no es la más indicada para defender nuestra estatal línea aérea de bandera.
Es de libro que antes de privatizar una empresa del estado se debe convencer a la ciudadanía de las ventajas de su traspaso a manos privadas a cualquier precio y para lograrlo se utilicen argumentos similares a los utilizados durante el gobierno de Carlos Saúl Menem y bastante tiempo antes por Bernardo Neustadt difusor de las ideas de las empresas a las que le interesaba el país.
Es en este sentido que no nos debe sorprender que nuestro presidente haya dicho el miércoles, al cuestionar el pedido de aumento salarial de los pilotos, que "Aerolíneas Argentinas nos cuesta dos jardines de infantes por semana". Curioso argumento el utilizado, dado que la discusión es por un aumento de las remuneraciones y no el costo de la aerolínea y además que la enseñanza inicial, junto a la primaria y secundaria, incluyendo la construcción y mantenimiento de los edificios necesarios, está en manos de las provincias y no del estado nacional.
Es cierto que se puede utilizar el costo de construir un jardín de infantes, estimo que sin personal y sin los gastos necesarios para su funcionamiento, como nueva unidad de medida de las inversiones y gastos del estado. Si esto es así deberíamos calcular cuántos jardines de infantes por semana nos costó la rebaja de retenciones a las exportaciones agropecuarias y mineras o cuántos jardines de infantes por semana nos cuesta el aumento de los sueldos de los legisladores nacionales dispuesto por resolución de los presidentes de ambas Cámaras legislativas, Gabriela Michetti por el Senado y Emilio Monzó por Diputados.
Antes de la revolución de la alegría se sostenía que era función primordial del estado, representante de los ciudadanos, controlar y poner límites a los poderes fácticos, esto es a los grupos más concentrados de la economía, las grandes empresas, para salvaguardar los intereses de los ciudadanos. Ahora parece que es a la inversa, los grupos más concentrados de la economía, las grandes empresas, a partir de que son el gobierno, controlan y ponen límites a los ciudadanos para salvaguardar sus intereses.
PD: Si es cierto que hemos vuelto a estar en el mundo, debemos respetar a las instituciones que lo representan, más aún si seguimos reclamando que el Reino Unido respete la resolución de Naciones Unidas a favor de las conversaciones por la soberanía de las Islas Malvinas, más que nadie debemos respetar la resolución de Naciones Unidas que dispuso la libertad inmediata de Milagro Sala y el otorgamiento de un resarcimiento por su prisión arbitraria.



