Hablar mal del otro es un deporte olímpico en el cuál año tras año atesoramos como sociedad muchas medallas de oro. Los potreros que incentivan la práctica diaria son la puerta del colegio, el whatsap o la mismísima prensa. Aumentan por doquier la cantidad de programas de televisión y radio que promueven el cacareo inútil , fundamentado en la vida ajena, en la burla y la ironía. Las peluquerías, ése laboratorio alquímico capaz de transformar una bruja en una princesa, ofrecen una cantidad de revistas tan nutridas en volúmen como magras en contenido. Tristemente se observan personas mayores, a las que uno relaciona con la sabiduría, leyendo en los cafés las revistas de corazón o la columna del periodista venenoso de turno. Diarios de primera línea han disminuido la sección de cultura para ampliar la de farándula. Quién se casó con quién y el que le metió los cuernos con la vecina nunca fueron asuntos que ocuparon la mente de personas que valen la pena escuchar. Así como hay que evitar la comida chatarra, también deberíamos evitar meternos en la cabeza toda ésa fritanga informativa. Propongámonos para el año que asoma apagar nuestra curiosidad por lo ajeno y encender el interés por asuntos que nos hagan mejores personas. Tips para ahorrar energía interior y evitar el chusmerío:
1 - Llévese un libro a la peluquería. No caiga en la tentación de ver el vestido de la reina de Holanda. Cuando abra la revista, le salpicarán los chismes como el chorro de catchup tibio;
2 - Evite quedarse mucho tiempo en las puertas de colegio. Ahí nace el bulliyng y la discriminación que se verán luego en las salas de aula.
3- Diga NO a los programas televisivos en dónde se burlan de otras personas . Piense que es gente que hace dinero con la infelicidad de los demás. La fórmula es la de siempre: un mandamás rodeado de lenguasueltas que sienten placer en hacer daño. Arrojan vidas abollándolas al basurero , que es su cabeza.
Y esto vale tanto para ellos como para ellas...



