El Panóptico de fin de año no sólo advierte y hace balances, también celebra. Sea positivo o negativo el cálculo personal, por fortuna la existencia no es matemática pura. Estamos vivos. Chuecos, lacerados, felices o melancólicos, lo cierto es que respiramos y eso nos garantiza la existencia y el poder de cambiar. Nadie tiene la vida perfecta.
Ninguno de nosotros ha sido iluminado porque de ser así no estaría aquí para contarla. Los que hemos perdido seres queridos, viene bien que los recordemos haciendo honor a lo importante que fueron en nuestras vidas.
Los que han ganado amores, nuevas amistades, trabajo, por favor agradezcan. Un simple gracias aumenta la cantidad de estrellas en el cielo nocturno.
Los que han perdido dinero, puestos de trabajo , juicios, traten de revertir el sistema de creencias y piensen que todo en el universo se mueve para la evolución del planeta.
Cosas mejores vendrán. Perder o donar? Perdonar.
En lugar del hueco del dolor, aceptación y aprendizaje. Donemos al pasado nuestros pesares, las nanas, la mistificación, falsos amores y amigos, las enfermedades ya superadas para que florezca un nuevo ser en el presente y haya frutos en abundancia en el futuro.



