Finalizando el año, se produjeron dos cambios importantes en el mejor equipo de los últimos 50 años y después de que Macri se haya autoevaluado con un 8 el desempeño de su gobierno en su primer año de gestión.
El primero fue la sustitución, esta vez por renuncia, de la presidenta de Aerolineas Argentinas Isela Constantini, al estar abiertamente en contra del desguace de nuestra aerolínea de bandera y de entregarles a empresas privadas varias de las rutas más rentables. Para no generar dudas respecto a las intenciones gubernamentales se eligió para presidir Aerolineas Argentinas a Mario Dell´Acqua, ex Techint, quien se confesó ignorante absoluto del negocio de una línea aérea. Como se ve, la idea no es mejorar la empresa, sino empeorarla para luego venderla barata.
El segundo fue el cambio, esta vez por despido, del Ministro de Hacienda y Finanzas Adolfo Prat-Gay del ARI y desdoblar el ministerio en dos, el Ministerio de Finanzas a cargo de Luis Caputo quien estaba ejerciendo como Secretario de Finanzas y el Ministerio de Hacienda a cargo de Nicolás Dujovne, un hombre del riñón macrista.
La elevación del área de finanzas a la categoría de ministerio, amén de un premio para el primo de su gran amigo y hermano de la vida Nicolás Caputo, está indicando la importancia que el gobierno asigna a quienes están encargados de conseguir los dólares que va a necesitar de ahora en más para tratar de equilibrar las cuentas fiscales, esto es seguir agrandando la deuda externa. No está demás decir que hasta ahora lo están haciendo bien, la agrandaron en 50 mil millones de dólares.
Nicolás Dujovne ha sido economista jefe del Banco de Galicia, jefe de asesores en el ministerio de economía durante el segundo gobierno de Menem entre 1997 y 1998, integró el directorio del Banco Central y director de Papel Prensa. También ejerce el periodismo como columnista del diario La Nación y es co-conductor del programa Odisea junto a Carlos Pagni en la señal TN del grupo Clarín.
De fuerte formación ortodoxa es posible que profundice el ajuste, sobre todo en los gastos, acelere el desembarco del FMI con sus conocidas consecuencias y dé un nuevo impulso a la flexibilización laboral. Las diferencias con su antecesor Prat-Gay son de matices pero no de rumbo
Dujovne escribió en una reciente columna en La Nación "Entre la existencia de los superministros de Economía de los últimos 30 años y el esquema actual, en el que rige una excesiva atomización tanto en la comunicación como en la toma de decisiones, hay un punto medio en el que el Gobierno aún no ha encontrado la dosis exacta.", por lo que resulta curioso que forme parte de una mayor atomización que tanto lo afligía.
Decía Eduardo Galeano: "Poca gracia tiene el escribir lo que se vive. El desafío está en vivir lo que se escribe." Evidentemente no es el caso del nuevo ministro
Como se ve, el gobierno macrista está poniendo en práctica la conocida frase "cambiar algo para que nada cambie". Esta frase también es conocida como gatopardismo, en alusión a la novela El gatopardo del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa y que Luchino Visconti llevó al cine. Resulta evidente que están tratando de renovar las esperanzas de muchos, que hoy ya la han perdido, con la mira puesta en las elecciones del 2017.



