Como todos los veranos, Los Cardales ya está rebozante. Casi todas las plazas de alojamiento están completas, las quintas alquiladas, y las casas de fin de semana con sus propietarios instalados y disfrutando. En las calles del pueblo los habitantes de verano ya están dando vueltas por todos lados, y los comercios ligados al disfrute y el consumo veraniego están viviendo su temporada alta.
Y esta noche es año nuevo. Y Cardales, como nunca, está rebosante de propuestas para el festejo y para compartir con la familia y amigos la llegada del nuevo año. Desde bares hasta restaurantes, desde fiestas privadas a festejos abiertos a todo el mundo, desde el delivery de pizzas y de propuestas gourmet hasta la parrilla de entrecasa.
Las variantes son infinitas, y el pueblo da para todo, pero siempre con esa actitud amigable y hospitalaria que ya es tradición y que por eso ha transformado al pequeño puebo rural, en este polo del tiempo libre, el disfrute y el contacto enriquecedor con la naturaleza.



