Pipo y Rita integran el equipo de los Bomberos Voluntarios de Los Cardales. Son un equipo muy confiable y entrenado que presta servicios en toda la provincia.
Pipo es un perro labrador tranquilo y juguetón. El y su hermana Rita parecen perros normales, y lo son la mayor parte del tiempo. Están criados con mucho amor y mucho juego, y en esas largas horas de juego aprendieron habilidades que los hacen perros muy especiales. Son perros de búsqueda y rescate de los Bomberos Voluntarios de Los Cardales.
Sus compañeros humanos son los bomberos José Ciglieri y Sergio López, que los criaron desde cachorros y los acompañan en su trabajo, que es la búsqueda de personas. Desde chiquitos han creado una relación muy estrecha que los hace conocer cada detalle de la personalidad del perro y así juntos, hombre y perro, trabajan en ayudar a los demás.
José y Sergio cuentan con pasión como es eso de conformar un binomio, como se dice en la jerga, un equipo muy unido entre bombero y animal, entre quienes con el tiempo de trabajo y el entrenamiento se ha generado una confianza enorme y un conocimiento muy profundo.
Desde los 2 meses de edad el perro aprende a buscar y encontrar cosas. Primero soguitas, y luego personas. Así, jugando y recibiendo su recompensa cuando avanza, el perro aprende a ayudar al hombre con su sentido mas desarrollado, el olfato.
Cuando finaliza el entrenamiento el binomio participa en operativos de búsqueda muy diversos. En derrumbes ayudan a señalar el lugar exacto donde se encuentra un sobreviviente enterrado. Realizan rastrillajes en grandes extensiones buscando personas perdidas, y en ríos y tosqueras buscan ahogados. También son convocados por jueces y fiscales cuando se sospecha que una persona fue enterrada para hacer desaparecer su cuerpo. El perro encontrará el lugar preciso.
Cuando el objetivo es encontrar sobrevivientes de accidentes o derrumbes, la velocidad y precisión del perro para encontrar a la persona son su valor mas importante. Cuando el perro encuentra el lugar, se sienta y ladra, y su compañero sabe al instante que encontró lo que busca. «Cuando el perro busca se siente su exitación y su adrenalina, y cuando encuentra cambia su respiración y su actitud. Son detalles ínfimos, pero que los años de relación enseñan a interpretar».
Los perros de Los Cardales son convocados a participar en operativos de búsqueda en toda la provincia de Buenos Aires. Están constantemente de guardia esperando el llamado. Y cuando suena el teléfono pueden estar varios días fuera de casa trabajando en cualquier lugar de la provincia. En toda la región hay alrededor de 20 equipos operativos que según las características del hecho donde trabajan pueden ser llamados a a participar.
Ver trabajar a los perros es un placer -cuentan los bomberos- porque ves en ellos una actitud especial. El perro puede estar tranquilo en su casa, pero cuando lo vestimos con el arnés el perro se da cuenta que debe dejar de jugar y se dispone a cumplir con su trabajo. Siempre va con su compañero, que es quien lo ha entrenado, quien convive con él y quien lo acompaña a su trabajo. Con la práctica y la repetición el perro va entendiendo la importancia de su trabajo, y lo lleva a cabo con mucha concentración y seriedad.
En el cuartel de bomberos, durante las largas horas en que no pasa nada, Pipo vaga por el lugar, descansa echado a los pies de su amo, o busca un lugar fresco donde se sienta menos el calor de diciembre. Pero eso sucede hasta que le ponen el arnés. Cuando es necesario, Pipo no sentirá dolor, ni sed, ni calor. Solo buscará hasta encontrar y rescatar.



