Son vecinos del barrio San Jacinto. Sus tanques de agua y las mochilas de sus sanitarios acumulan una sospechosa baba negra. Un acta municipal de la Subsecretaría de Ambiente labrada en septiembre último les recomendaba no consumirla.
Sebastián Díaz y Silvana Villagra estrenaron su casa en agosto pasado. Queda sobre la calle González al 100, en San Jacinto. Todavía le faltan terminaciones, pero como buen técnico calificado es muy detallista: la primera canilla de su propiedad está casi sobre la línea municipal y como precaución la conectó con una manguera transparente.
"Ya sabía de los problemas con el agua en San Jacinto", explica. "Por eso pensé que al poner una manguera transparente, era una buena forma de hacer un control visual del agua que llegaría al tanque. Al mes de estar viviendo en la casa, empecé a notar que la manguera se había puesto marrón. Pensé que había sido por el sol, pero cuando saqué agua, era tan oscura como la Coca-Cola", señala, con una imagen como prueba (ver foto).
Sebastián llamó automáticamente al Centro Municipal de Atención al Vecino (CEMAV) y en menos de 20 minutos recibió respuesta: el personal estaba en el lugar. "La verdad tengo que decir que vinieron rapidísimo. Yo no estaba, los atendió mi señora y mi vecino como testigo. Nos dejaron un acta donde nos recomendaban no tomar el agua de la red", contó.
El acta está labrada el 27 de septiembre de 2016 y fue firmada por Alejandro Pajer, Técnico Químico Inspector de la Subsecretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Municipalidad de Campana.
Al respecto, no pudimos obtener información del titular del área, Guillermo Di Luca, quien visualizó dos mensajes donde le solicitamos una entrevista pero que jamás contestó. También cursamos el pedido de entrevista a través de la Secretaría de Comunicación: tampoco tuvimos respuesta alguna.
En el Acta de Inspección confeccionada por Alejandro Pajer se menciona que en la muestra obtenida por él en el lugar (Acta de Toma de Muestra Nº 1086 - Muestra 522) se deja constancia que el agua tenía un valor de turbidez de 0,33 cuando el valor debería ser 0. "Se notifica que el agua no es apta para el consumo. Se recomienda abrir canillas y dejar correr el agua. Se recomienda el lavado del tanque de suministro interno", dice el documento.
Pagar dos veces
Sebastián Díaz relata que en aquella oportunidad, inspectores municipales les ofrecieron bidones de agua mineral pero los rechazó: "Les agradecí, pero les dije que ya sabía cómo estaba el agua en Campana y que hace años que yo me compro el agua, que me la podía pagar", explica y aclara que su familia consume entre 7 y 10 bidones de 20 litros "agua mineralizada" mensuales, lo que le representa una erogación de entre $700.- y $800.- por mes; mientras que ABSA, sin medidor, le cobra $85.- por abastecer del líquido su propiedad. Su vecino, Claudio Vallio, quien estaba presente el día del acta y la firmó como testigo, también afirma que consume agua de bidón para beber, unos 120 litros mensuales.
Claudio tiene más años en la cuadra que su amigo Sebastián, y afirma que no siempre fue así, y que los problemas con el agua de red comenzaron a ser más notables hace un año atrás. "Tuvimos -relata Claudio- un problema con el flotador del tanque de agua en diciembre del 2015, y el señor que vino a repararlo me pidió que subiera a verlo con mis propios ojos: todo el tanque tenía como una baba negra en su interior. Un asco. Por supuesto, lo hice limpiar. Al poco tiempo, tuvimos un problema con la mochila del baño y era lo mismo: todo negro. En marzo de 2016 volvía a limpiar el tanque, pero es inútil. No lo limpio más. No tomamos agua de la canilla, pero con eso te lavás los dientes, por ejemplo".
Si bien la casa de Sebastián tiene 6 meses, el terreno es de 2011. Lo aclara para apoyar la versión de su amigo: "Tengo un hermano -dice- que le gusta fabricar cerveza artesanal para consumo propio. Es su hobbie y hasta tiene su peachímetro para medir acidez del agua. Siempre venía a este terreno a llevarse agua para elaborar cerveza porque era buenísima. Ahora, ni lo piensa".
Si bien el episodio del "agua negra" fue en septiembre pasado, Sebastián tuvo un nuevo alerta el último viernes 6 de enero. "Tengo una pileta de lona plástica de 2 por 3 metros y la dejé llenando el jueves por la noche. Cuando me levanté, temprano, toda el agua estaba negra. La vacié, la volví a llenar y lo mismo. Entonces me subí al tanque, y estaba todo negro. Lo limpié todo, pero se queda como una película adherida. Le pasé cloro, detergente, lavandina, una hidrolvadora… salió bastante, pero eso negro queda pegado. Lo más gracioso es que el tanque es nuevo, todavía lo estoy pagando y está arruinado".
Pilar, Sebastián y Silvana Díaz; y Malena, Soledad y Claudio Vázquez no toman agua de la canilla.
No es Coca Cola, es la muestra de agua que tomó Sebastián Díaz el día que notó marrón la manguera transparente de su casa. luego llamó al CEMAV y logró una respuesta.
El Acta de Inspección donde se deja constancia que el agua tenía un valor de turbidez de 0,33 cuando el debería ser 0. "Se notifica que el agua no es apta para el consumo", dice el documento.
También en Las Acacias
El lunes 9 de enero, Rosalía Olivera, Echeverría al 1000 de Las Acacias, vio salir un líquido turbio por la canilla de su cocina, que ABSA le cobra como agua potable. En su casa viven 5 adultos y 2 menores. Rosalía explica que no tienen tanque de agua, y se abastecen directamente de la red. "Nosotros tratamos de no tomar el agua de la canilla porque es puro cloro y sarro. Ese día hubo tormenta y se cortó la luz. Cuando volvió, el agua salió así. Pero esto no es de ahora, varias veces ha salido turbia y hasta con restos de verdín flotando… un asco. Pero no es mi casa. En todo el barrio el agua es intomable".



