PAl salir de Los Arcos por el camino del cementerio, pasamos por una calle de campo en buenas condiciones que nos lleva hasta Sansol, desde donde se divisa la siguiente localidad, que se alcanza después de cruzar la carretera N-111 y vadear un barranco entre cultivos.
Ya en Torres del Río, nos preparamos para un tramo "rompe piernas": 11 kilómetros de toboganes, llevando siempre como referencia la señalada carretera, que se cruza en diversas ocasiones antes de llegar a la ciudad de Viana.
Importante es seguir el sendero y no la ruta, para no dejar de ver un casco urbano fortificado y repleto de mansiones y palacetes blasonados. A la salida se camina por el asfalto hasta el kilómetro 81, por una calle de tierra a la izquierda que nos conduce a la ermita de la Virgen de las cuevas, patrona de Viana.
Siguiendo llegamos a unos pinares a la derecha de la ruta y enseguida a unas naves que pertenecen a una papelera que están en la misma raya que separa La Rioja de Navarra. Tras superarla y atravesar las modernas vías de comunicación, una calle de asfalto rojo, entre campos de cereal, desemboca en la casa de la Sra. Felisa, que a pie de puerta espera al peregrino para darle simpatía, hospitalidad, agua fresca y, en primavera y verano, frutos de su higuera (para el peregrino que lo desee, sella la Credencial).
Un corto y suave descenso nos lleva hasta la misma orilla del río Ebro, que se sigue aguas arriba justo hasta el famoso puente de piedra, que es por donde se cruza el primer gran río que el peregrino encuentra en la ruta.
Se ha llegado a Logroño. El refugio se encuentra muy cerca del puente, las queridas flechas amarillas nos dejan en la misma puerta del albergue.
logroño, capital de la provincia de la rioja, se encuentra al margen del rio ebro. aquí en la foto preparada para las celebraciones de san bernabe. al fondo la catedral santa maria de la redonda
LA CREDENCIAL DEL PEREGRINO Y LA COMPOSTELANA
La credencial es el pasaporte del peregrino, que debe ser sellado en cada etapa. Y la Compostela es el documento que acredita el final de nuestra peregrinación.
Es una especie de pasaporte que debe ser sellado en cada etapa de la ruta. Tiene su origen en el documento que, durante la Edad Media, se entregaba a los peregrinos como salvoconducto. Debemos sellarla al menos dos veces al día en los últimos 100 km (para los peregrinos a pie o a caballo) o en los últimos 200 km (para los peregrinos ciclistas).
Con la credencial del peregrino debidamente sellada en cada etapa de la ruta, y habiendo recorrido por lo menos 100 kilómetros a pie o a caballo, o 200 km en bicicleta, se puede obtener la Compostelana en el Centro Internacional de Acogida al Peregrino, situado en la rúa Carretas número 33 de Santiago de Compostela.
La ansiada Compostelana que se recibe al final del camino, con el nombre en latin del peregrino
Credencial del Peregrino, sellada a lo largo del camino



