El amor incondicional es el más difícil de alcanzar. Es fácil amar a quienes nos favorecen, a los que tienen buen carácter y son galanes de novela. Difícil es amar al que llega cansado del trabajo, al enfermo y al que no fue agraciado por la naturaleza. Es difícil amar al pobre, a la que no fue miss, al hijo que no fue abanderado, al chiflado.
Hoy día hay un facilismo atroz, peligroso, que dice excluir a quienes no te hacen feliz. Qué queda de las pruebas de la vida las que tenemos que vivir con quienes nos enseñan a ser cada vez más tolerantes y pacientes?
Las marchas en las plazas del mundo piden inclusión, mientras las redes virtuales, las que no se ven, exhortan a abandonar el barco tras la primera dificultad y a rodearte de elegidos.
Haz sólo aquello te hace bien. Construye tu propio mundo. Manda a todos los que no te complacen al diablo. Y lo que es peor, sacan frases de grandes autores de contexto y las citan como grandes verdades. Piensen, panópticos, antes de emitir opiniones.
Tenue es la línea que separa la conciencia individual del puro egoísmo.



