Un profeta es aquél que predice escuchando la voz divina, anuncia las grandes verdades y , a la vez, se anima a señalar lo que está mal a los poderosos.
Isaías es el primero de los grandes profetas del Antiguo Testamento. Nació en el siglo VIII antes de Cristo, hijo de Amoz (Isaías ben Amoz), en la época del segundo Templo. Asistió los reinados de Uzias, Jotán, Acaz y Ezequías. Fue el que habló por primera vez del Mesías que vendría a liberar al pueblo de la dominación de Babilonia. Algunos dirán que hablaba de Ciro, el Grande, otros, de Jesús. Parte de sus tres libros la escribió estando preso por los babilonios, a razón de su clara oposición a los invasores.
Frases históricas le son atribuidas, entre ellas "una voz en el desierto", "la luz en las tinieblas".
Su compasión y claridad dieron lugar a una de las más bellas profecías " Así habla el Señor: si compartes tu pan con el hambriento y albergas a los pobres sin techo; si cubres al que ves desnudo y no te despreocupas de tu propia carne, entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará la justicia y detrás de ti la gloria del Señor."(Is 58,7-10).
Qué bellas palabras para guardar en el corazón...
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



