Buenos Aires, (NA)- El presidente Néstor Kirchner y varios ministros y funcionarios del área de seguridad definieron ayer los detalles de un programa «integral» que buscará enfrentar el elevado índice delictivo atacando los frentes policial, social y educativo, y que sería presentado entre lunes y martes.
Kirchner y varios de sus ministros más cercanos, que conforman «la mesa chica», trabajaron en Olivos, donde estudiaron los legajos de 95 altos jefes de la Policía Federal, a partir del rango de «comisario inspector».
La revisión de legajos comenzó luego de que el Gobierno separó de la Policía Federal al superintendente de Investigaciones, Jorge Palacios, involucrado en la investigación por el secuestro y asesinato de Axel Blumberg.
La medida se adoptó tras difundirse una conversación telefónica que Palacios mantuvo con uno de los detenidos por el caso Blumberg, que volvió a marcar las relaciones entre policías y delincuentes.
Por ese mismo caso, el fiscal federal Jorge Sica también dispuso la detención del jefe de la División Antisecuestros de la Policía Federal, comisario Juan José Schettino, tras acusarlo de presunto «encubrimiento agravado».
A varios kilómetros de Olivos, el ministro de Seguridad, Gustavo Beliz, trabajó en la Secretaría de Seguridad, junto a funcionarios del área, en lo que sería el punto más fuerte del plan: un organismo similar al FBI norteamericano, con atribuciones para intervenir en delitos de alcance federal.
Esa posibilidad también fue discutida durante una reunión desarrollada ayer en la Residencia Presidencial, junto al jefe de Estado y al secretario de Seguridad, Norberto Quantín.
Ayer, Beliz, Quantín, el subsecretario de Seguridad, José María Campagnoli; y el jefe de la Policía Federal, Eduardo Prados; trabajaron sobre el tema en la Secretaría del área con la más estricta reserva.
Según indicaron fuentes del Ministerio de Justicia a la agencia Noticias Argentinas, Beliz y su equipo continuarían, pero evitaron precisar el contenido del programa, que se mantiene detrás del cerco informativo desplegado por el Gobierno.
El programa -calificado de «ambicioso» por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández- intentará provocar un impacto sobre el índice delictivo y calmar las inquietudes desatadas en la clase media y media alta tras los últimos secuestros extorsivos, realizados por bandas profesionales.
La crisis de seguridad hizo eclosión con el secuestro y asesinato de Axel Blumberg y la multitudinaria movilización al Congreso en la que se pidieron soluciones urgentes para la problemática.
En los últimos días, el Parlamento sancionó una serie de leyes que endurecen las penas por distintos delitos y se generó un profundo debate en la sociedad, que recorrió todos los estratos sociales, sobre las medidas necesarias para enfrentar la situación.
Si bien la presentación del plan de seguridad se realizará en los próximos días, «el Presidente va a ser quien disponga el momento», indicó el ministro Fernández, y señaló que «hay por delante un trabajo muy largo, que requiere encarar muchos aspectos».
En un principio, fuentes oficiales habían señalado que el plan sería anunciado oficialmente el lunes próximo, aunque el jefe de Gabinete señaló que esa posibilidad se terminará de definir este fin de semana.
El funcionario destacó que son muchos los aspectos que deben tenerse en cuenta para el anuncio porque la seguridad involucra «problemas sistémicos».
Según trascenció, el plan incluiría un proyecto de ley para la realización en la capital y los tribunales federales juicios por jurados para acelerar causas criminales. Incluirá también un «capítulo educativo», destinado a reincorporar a unos 200 mil jóvenes al sistema de enseñanza y capacitarlos para sumarse al mercado de trabajo.



