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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 05/mar/2017 de La Auténtica Defensa.

Cinco razones para No hacer dieta
Por Dr. Fernando Valdivia






Fernando Valdivia

Ya a mediados de los años ´60, cuando los efectos de los excesos alimentarios comenzaron a mostrar su costado más dramático para la salud y la calidad de vida, las dietas irrumpieron en el escenario con la pretensión de darles solución. Las causas de los problemas eran obvias: superpoblación de alimentos altamente procesados, elaborados principalmente con insumos de baja calidad nutricional (como las grasas, azúcares, harinas, sal y leche) y consumidos masivamente por personas cuya vida, adicionalmente, se tornaba cada día más sedentaria. Un combo verdaderamente letal.

Dietas con nombre propio del profesional que la formuló; dietas con nombres de regiones del planeta; la dieta de la luna; la dieta de la playa; la dieta de la noche; la dieta vegana; la dieta paleo; la dieta lacto-ovo-pesce-vegetariana; la dieta de la disociación de alimentos; la dieta del arroz; la dieta de las galletas de arroz; la dieta de la banana; la dieta de no comer banana; la dieta "antidieta". Eso, entre miles de alternativas disponibles. Una verdadera "era de las dietas" en la que millones de personas se someten a alguna de sus versiones. Una de cada cinco personas.

Como vimos, hay dietas para todos los gustos, aunque todas comparten un hecho central que es el principio de su propio fin: todas tienen en común el hecho de suprimir algún alimento o grupo de alimentos. Dicho de otro modo: no consideran nuestra condición de omnívoros y desconocen, además, muchas de las variables sociales y antropológicas puestas en juego en la alimentación. Por este motivo, más temprano que tarde, son abandonadas generando el efecto contrario que intentaron conseguir. No exageramos si sostenemos que las dietas vienen haciendo estragos en la salud física y mental de las personas desde hace varias décadas.

Más allá de las similitudes y diferencias, podemos agrupar a las dietas en 2 grandes grupos:

Las dietas del grupo 1 o dietas "para adelgazar" son las más reconocidas y tienen detrás de ellas a un ejército de profesionales incentivándolas, incluso desde la TV. Y es muy extraño, ya hay suficiente evidencia científica que nos asegura que hacer dieta para adelgazar termina teniendo el efecto contrario al deseado. Está comprobado que la privación de calorías -el punto más básico en todas estas dietas- genera reajustes en el cerebro, ya que esa situación de carencia es reconocida como una alerta (una situación de estrés) y el organismo recibe la orden de comenzar a funcionar en "modo ahorro", como la batería de un smartphone cuando le queda solo el 15% de carga. Este estrés sufrido genera los condicionamientos fisiológicos necesarios para que se produzca el conocido "efecto rebote". Entonces no solo se recupera el peso perdido por causa de la dieta, sino que el organismo, para protegerse de lo que puede acontecer a futuro, "se pone" unos kilos de más. Por si acaso.

Las dietas del grupo 2 o "tendencias alimentarias" son las que se presentan con un "envase filosófico" que les otorga un aura más trascendental y menos cortoplacista. Buscan "vivir mejor" o sostener determinados "valores éticos". Lo rescatable en la mayorías de estas tendencias es que aspiran a un "retorno a las raíces", incentivando el incremento en la ingesta de frutas y verduras, que es algo valioso en contextos de mercado en el que el consumo va para otro lado.

En síntesis, mis 5 razones para NO hacer dieta:

1. Las dietas no funcionan más allá de un corto período inicial, que oscila entre 3 y 4 meses. Después de ese momento, cuesta sostener cualquier tipo de dieta. Cuánto más estricta y exigente, peores serán los resultados.

2.m Las dietas NO son la solución para "enfrentar" la "era de alimentos altamente procesados e industrializados", sino que son parte de ese mismo fenómeno. Por más que quieran presentarse como la rebelión anti-industrial, el formato mecanicista de organizar la alimentación que tienen las dietas es absolutamente antinatural.

3. Suprimir alimentos o grupos de alimentos nos está privando de algo importante: ese "algo" puede que sean nutrientes esenciales, pero también puede tratarse de momentos y experiencias enriquecedoras para nuestra vida. O ambos. La supresión es una de las formas de la represión y la psicología ya nos ha dicho mucho al respecto.

4. Hacer dieta (cualquier dieta) cuesta, en promedio, un 50% más que llevar una alimentación convencional (solo en costo de alimentos).

5. Por último: en una época en la que se busca "fluir" más naturalmente con el devenir de los hechos y se recomienda "soltar" aquellas mochilas que cargamos sin sentido, pues nada mejor que comenzar "soltando" nuestra dependencia de la industria de alimentos, expresada a través de las dietas y los productos dietarios que las acompañan en buena parte de sus prescripciones.

Quedan excluidas de estas razones, obviamente, aquellas personas que por expresa prescripción médica deben llevar una alimentación regulada.

Dr. Fernando Valdivia / Email: thefoodplannerarg@gmail.com / Twitter: @thefoodplanner / Facebook.com/foodplanner


 
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