Quizás recordando esa frase muy utilizada en el ambiente futbolero de que no hay mejor defensa que un buen ataque, el gobierno tuvo su plaza 1A que congregó a una enorme cantidad de ciudadanos que lo respaldan y que por ser hoy oficialistas, dejaron sus cacerolas en sus cocinas.
Como es habitual en estos casos y previendo un número menor de concurrentes, el gobierno utilizó para la convocatoria todo su arsenal comunicacional, desde el grupo Clarín y la Nación hasta las redes sociales, simulando su no participación en el convite. Fue una concentración "espontánea" y en sábado, por si algún laburante quería arrimarse.
Resulta una contradicción que se haya convocado a una concentración espontanea.
Cabría decir que aunque muy numerosa, distó muchísimo de alcanzar la concurrencia multitudinaria de las movilizaciones opositoras, aún desagregando a quienes concurrieron a más de una de ellas y que congregaron varias veces la cantidad de la oficialista,.
Se pudo observar una gran diversidad en las consignas de los manifestantes. Apoyo a la actual política económica, reivindicación de los genocidas, odio visceral al anterior gobierno y rechazo a la ayuda estatal a los más humildes, por citar sólo algunas
Resulta extraño que otra de las consignas de la plaza haya sido la defensa de la democracia, como si estuviera amenazada, cuando todos saben que la posibilidad de un quiebre institucional sólo puede provenir del mismo sector que estaba en la plaza o que la convocaron. No está de más recordar una vieja humorada que dice que en los Estados Unidos no hay golpes de estado porque en ese país no hay una embajada de los Estados Unidos.
Haciendo gala, una vez más, de su intolerancia y su desprecio por los pobres, el presidente Macri se jactó de que fue una movilización sin colectivos y choripanes ninguneando a quienes por vivir lejos del centro de Buenos Aires y no tener movilidad propia ni plata para el pasaje por sus magros ingresos o directamente por estar despedidos o suspendidos no pueden trasladarse de otra forma. Lo más ofensivo es insinuar que los pobres no piensan y se arrean como ganado. Esto revela un detestable pensamiento pre-democrático equivalente al voto calificado.
Eufóricos por su plaza, en el gobierno ya piensan, fogoneados por los grandes medios de comunicación, en profundizar y acelerar el ajuste económico y la transferencia de ingresos. Esto sería un nuevo "error" de diagnóstico, por eso hay que estar muy atentos para evitar que esto suceda.
Es evidente que la grieta no sólo persiste sino que cada día se profundiza y ensancha. ¿Se pueden unir a todos los habitantes de este bendito país si el gobierno desprecia a tantos?.
La respuesta es rotundamente no y tal es así que el gobierno ha resuelto plantearles a los argentinos que o se está con él o se está en contra de él, evidenciando una vez más lo poco que le importa cumplir las promesas de campaña.
En este sentido se puede decir que está ganando en transparencia, sincerándose y mostrando lo que verdaderamente es, para evitar que haya todavía algunos engañados.



