Dentro de las patologías del trastorno del ánimo, la bipolaridad es un trastorno crónico que afecta al 5%de la población mundial. Su origen aún se desconoce.
La bipolaridad es una enfermedad mental que posee periodos cíclicos de excitabilidad o manía, los que pueden durar de días a meses, y fases de depresión. Estos cambios pueden ser muy abruptos, y en algunos casos, ambas fases pueden concomitar. En síntesis, es un trastorno crónico, recurrente, caracterizado por fluctuaciones persistentes en el ánimo y en el nivel de energía, en el que pueden alternarse episodios depresivos con otros de exaltación. En el curso de dichos trastornos, su manifestación es muy variada.
En algunos puede llevarlos a un deterioro cognitivo y funcional disminuyéndoles la calidad de vida. Pero suele ocurrir, que fuera de tales episodios, existan síntomas subsindrómicos, es decir, síntomas que no son suficientes para ser considerados como un episodio, pero sí son aptos para generar alteraciones en diversos ámbitos, como lo es el socio laboral.
En el orden local contamos con la Res 929/09 dictada por el, Servicio Nacional De Rehabilitación (SNR), por la cual tal enfermedad será certificada como discapacidad, cuando la misma se acredite mediante certificado médico de especialista psiquiatra, en el cual deberá constar: diagnostico según CIE 10 y DSM IV. Ello juntamente con el resumen de historia clínica evolutiva, tratamiento clínico, y farmacológico recibidos. Para que se extienda el "CUD" deberán estar encuadradas en las clases III, IV, y V respectivas.
Descripción
Existen distintas clases de dicho trastorno: 1- tbp 1. Afecta por igual a hombres y mujeres. 2- tbp 2. Es más frecuente en mujeres y generalmente comienza entre los 15 a 30 años. De allí que sea una de las principales causas de discapacidad en la juventud, llevándolos a deterioros cognitivos, alteraciones en el funcionamiento psicosocial, como así también por aumentar la tasa de mortalidad por los índices de suicidios. Es muy frecuente en este tipo de trastornos, "la comorbilidad", esto es el padecimiento de otras enfermedades asociadas. De hecho, casi el 65% de los afectados suelen portar varias enfermedades psiquiátricas tales como: Trastorno de Pánico, Trastorno de Ansiedad, Trastorno Obsesivo Compulsivo, Fobias, Trastornos de la Personalidad, incluyendo el abuso de sustancias. Ello, más allá de los mayores riesgos de padecer patologías clínicas y neurológicas. Entre ellas: enfermedades cardiovasculares, síndromes metabólicos, migrañas, etc.
El origen de la bipolaridad aún se desconoce. Los especialistas consideran que se debe a disfunciones complejas en la dinámica cerebral, determinada en la mayoría de los casos, por una predisposición genética. Sí, se sabe que la enfermedad se distribuye en forma familiar, aunque aún no se conozca cual es el gen responsable. De allí que se crea que aquel se manifiesta por la sumatoria de tales factores.
Como regla general no existen análisis clínicos de laboratorios, ni imágenes del cerebro que puedan confirmar su hallazgo. Aunque claro, muchas veces sean utilizados para descartar otras enfermedades que podrían tener sintomatologías similares. Por eso es sumamente difícil llegar al diagnostico, y que este sea certero. Solo el 20% de las personas que consultan, teniendo un solo episodio depresivo, son diagnosticados precozmente es decir dentro del año. Más del 50% de ellas tardan varios años para ello, desde la primera consulta médica hasta el diagnóstico y prescripción del tratamiento.
En cuanto a los tratamientos actuales, dependiendo de cada caso, se indicarán fármacos estabilizantes del ánimo, psicoterapia, y en ciertos supuestos, estimulación cognitiva, brindando amplias mejorías las terapias cognitivas conductual, la psicoterapia interpersonal y la psicoeducación grupal.
Grados y tipos
Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, se incluye este trastorno como uno de los de carácter mental más grave. (Actualmente psicosociales). En el año 2001 se adoptó una nueva clasificación internacional para evaluar y valorar la discapacidad "CIF" (Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Salud y Discapacidad). Por lo que en esta se consagra, que el funcionamiento y la discapacidad de una persona se conciben como la interacción dinámica entre los estados de salud (enfermedades o trastornos) y factores contextuales, tanto personales, sociales como ambientales.
Concordantemente con ello, las normas internacionales dictadas posteriormente siguieron recogiendo tal criterio en relación a las enfermedades mentales y la discapacidad intelectual. Por eso, debe entenderse que una persona podrá: A- Tener deficiencias sin tener limitación alguna de su capacidad B- Tener problemas de desempeño o realización de determinadas tareas o actividades ordinarias, sin que existan deficiencias ni limitaciones de su capacidad. C- Tener problemas en el funcionamiento o discernimiento, que sí, llevarán o provocarán una limitación en la capacidad.
De resultas puede sindicarse que la bipolaridad puede tener distintos grados y tipos: A) tipo 1: Se define por episodios de manías extremas, acompañados por delirios y alucinaciones para luego desembocar en depresión pudiendo llegar al suicidio. B) tipo 2: Incluye episodios depresivos igualmente intensos pero se presenta también, con episodios de euforia moderados, llamados "hipomanías". C) tipo mixto: es una mezcla de síntomas, depresivos y maníacos, difíciles de detectar y que se manifiestan 3 o 4 veces por año. D) tipo ciclotímico: es un trastorno menos intenso con una sucesión de episodios hipomaníacos y depresivos leves, en general de comienzos en la etapa adolescente.
Diagnóstico temprano
Hay que estar atentos. La bipolaridad es una enfermedad que requiere de un diagnóstico certero detectado de manera temprana, y un verdadero tratamiento integral. Y si su severidad fuera de las previstas en la mencionada resolución, habilitará al portador la gestión del reiterado CUD, llave inexcusable para que las coberturas medico asistencial requeridas, prescriptas por los galenos tratantes, sean de cobertura total, integral, y por el tiempo que cada paciente necesitare por parte de los distintos efectores de salud, (obras sociales y empresas de medicina prepaga). Por ello entiendo que existiendo normativa explicita, no habría lugar para negativas infundadas, y los sigo invitando a "Ejercer sus derechos porque su ejercicio no constituye meros privilegios".
Dra. Silvina Cotignola / Abogada Especializada en Discapacidad y Familia / smlcoti@ciudad.com.ar



