Second Love es una asociación que estudia el comportamiento de los amantes. Ellos llegaron a la conclusión que después de tres años de relación, sólo una entre cuatro parejas sigue besándose con frecuencia. Al besar se contraen 29 músculos, se intercambian más de 200 tipos de bacterias con la saliva, de las cuales el 95% son inofensivas, se transmiten sensaciones al cerebro que hace que las glándulas suprarenales liberen cortisol, la hormona que enfrenta el estrés. La piel libera feromonas, las protagonistas en la adolescencia y el corazón se acelera hasta 150 latidos por minuto. Las glándulas sexuales masculinas (testosterona) y femeninas (progesterona y estrógenos) se ponen en funcionamiento y las mariposas en la panza empiezan a revolotear.
La rutina y la falta de espontaneidad, según Second Love, hacen que el interés por otra persona empiece a despertar en la pareja estable. Es cuando empiezan las "relaciones peligrosas", que por su carga de prohibición, despliegan un plus pasional. O sea, todo es una cuestión mental. Mentirse o no mentir, is the question...
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



