Esta es una columna primordialmente política. Y este domingo sería un festín para mí darte mi visión de lo que fue una (otra más) semanita agitada para el oficialismo local. Como es de público conocimiento, hubo vergonzosos "aprietes" a trabajadores Municipales, acusaciones, y denuncias cruzadas. Además estalló a nivel nacional la apertura de una planta de Tenaris en EE.UU., con repercusiones de todo tipo, incluyendo el silencio sobre la cada vez más inexplicable quita a la deuda impositiva que tenía con la Municipalidad de Campana.
Pero nada de estas cosas importan cuando nos enteramos que otra vida se fue "sin razón" en Campana. Hace unos días, en el barrio La Josefa, se quitó la vida Daniel Fajardo de 20 años. El de Daniel no es un caso aislado, ya sucedió algo parecido meses atrás en el Barrio 9 de Julio. Y mejor no mencionar la cantidad que sumamos durante 2016. De hecho, Campana padece el triste record de ser el distrito con más casos de suicidios por cantidad de habitantes de la Argentina.
Obvio, no conozco del tema, por tal motivo dediqué toda la semana a reunirme con especialistas, con la intención de que alguien me explique qué pasa con este fenómeno y que podemos hacer como sociedad para impedirlo.
No es fácil y mucho menos explicarlo en una columna. Hay mínimo tres teorías: 1) Desde el punto de vista de las teorías socioculturales, que atribuyen a la sociedad la causalidad del mismo. 2) Las teorías psicoanalíticas, las cuales centran su interés en el individuo, en las fuerzas contradictorias inconscientes. 3) Biológicas-genéticas, que intentan buscar correlatos bioquímicos específicos. ¿Se entiende? Una culpa a la Sociedad, otra al individuo y la otra a un proceso bioquímico en su interior.
Para la primera, no son los individuos los que se suicidan, sino la misma sociedad a través de ciertos individuos. Todos los suicidios resultan de perturbaciones en la relación entre el individuo y la sociedad, y en base a ello establece cuatro formas de suicidio: el egoísta, el altruista, el anómico y el fatalista.
Para la segunda, a) la idea fundamental del suicidio como parte del homicidio, b) la ambivalencia amor y odio que está presente en la dinámica de todo suicida, y c) la asociación de la agresividad, y por tanto del suicidio, a la manifestación de un instinto o pulsión de muerte que al buscar constantemente un reposo eterno puede encontrar su expresión en el suicidio.
Para la tercera, sea se intenta dilucidar si el suicida tiene una propensión desde la cuna, está en su ADN y puede despertarse o no.
Hay mucho por aprender, por descubrir y por trabajar. Lo que no podemos hacer es quedarnos de brazos cruzados. Te quiero hablar a vos, si por casualidad estas pasando un momento difícil y quizás estimes que podés estar padeciendo alguna de estas situaciones, no dudes en pedir ayuda, no vale la pena cargar el peso solo.
Humildemente, desde mi lugar, te ofrezco mis líneas de contacto de esta columna para ayudarte a que establezcas un canal con gente profesional muy buena de Campana y sino mi mano amiga, para lo que quieras.
Tomás Buzzi / Facebook: Frente A Buzzi / Twitter: @FrenteBuzzi



