Todo el peso de estado ha sido puesto en funciones de rendir culto al domingo, a la voracidad y hambre canina, del capital financiero transnacional.
Por un lado, se ha rematado el patrimonio nacional, producto del trabajo de varias generaciones, y se han transformado en mercancías los servicios públicos que son parte integrante de cualquier estado burgues, cuyo peso sobre los ingresos salariales llega a cifras inéditas.
Se proclama a todos los vientos la no intervención del Estado, y por el otro lado, éste interviene para fijar limites infrahumanos en materia de salarios, hace recortes y se apropia de los fondos propios que les corresponde a millones de jubilados, disminuyendo no solamente la calidad de lo que le resta para vivir, sino que apresura su muerte.
Se lleva a cabo una redistribución de la Renta Nacional por parte del Estado que privilegia las ganancias de Capital monopolico, recayendo el peso principal de los impuestos y contribuciones sobre el presupuesto de la familia trabajadora.
Se pone en practica una política, y reglamentación estatal dirigida a aumentar la desocupación y el trabajo informal, precario, con el objetivo de doblegar las luchas y resistencia del movimiento obrero, acelerando, por otra parte, la pauperización absoluta y relativa de la clase obrera, con la complicidad de dirigentes sindicales corruptos.
Y los mas grave de este cuadro y que no se presenta tan fácil a la vista es el deterioro constante y acumulado en materia de salud física y mental, de nuestros niños y de toda una generación de jovenes que caen además en la desesperación e inestabilidad, por la ausencia de perspectivas.
Han convertido además, a nuestro país, en un verdadero laboratorio de experimentación, con la llamada ley de convertibilidad, inflación cero, deflación de precios, en medio de una inflación de supeerbeneficios, especulación y elevadas tasas de intereses.
Si todo este panorama no es el terrorismo económico, que conduce a un genocidio, como titularlo?.
Además, el Estado argentino se ha transformado en la practica, en un apéndice de los organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial, renuciandose de hecho a la soberanía nacional.
Comisión Federal Juan M. Rosas
Presidente
Pedro Fernandez



