Buenos Aires, (Especial para Noticias Argentinos, por Daniel Casal) El 27 de abril no sólo será elegido un nuevo gobierno para un período de cuatro años, tras el naufragio del último presidente electo, sino que las urnas definirán también el modelo de país por venir.
En ese marco habrá dos grandes proyectos en juego, teniendo en cuenta a los candidatos que, según las encuestas, tienen posibilidad de cantar victoria.
El de Carlos Menem se basa, sobre todo, en la supuestacredibildidad y concepto de autoridad que puede despertar el expresidente.
Según este criterio, esa misma confianza, permitirá sacar del "colchón" los 30 mil millones de dólares que la gente colocó allí tras las últimas crisis y, además, el retorno de capitales externos.
También se propone un dólar bajo y fijo con el criterio de inyectar mayores dosis de previsibilidad y supuestamente alentar en parte al alicaído mercado interno.
A nivel internacional, propone una alianza sin medias tintascon los Estados Unidos y una difusa reformulación del Mercosur.
Desde la vereda de Néstor Kirchner se critica con dureza estas propuestas por considerar que un dólar bajo --con la consiguiente revalorización del peso-- volverá a convertirse en una vuelta de tuerca a la recesión.
Economistas como Carlos Avalo, Eduardo Curia, Oscar Tangelson y Arnaldo Bocco abogan por lo que se denomina "continuidad superadora", con la mantención de un dólar alto como fuente de un rápido despegue productivo.
Según el concepto, este despegue permitirá un acelerado proceso de recuperación productiva y por consiguiente del mercado interno y el mantenimiento de programas sociales.
Desde este sector consideran que "no es sutentable" el programa de Menem porque es el mismo de los '90 que solo dio resultados en sus comienzos gracias a la venta de empresas públicas y el flujo de fondos internacionales disponibles, algo inexistente en la actualidad.
"Menem tiene la teoría de que el plan económico es él, tal como decía Cavallo", advirtió Curia, en una alusión a que un nombre por sí solo no puede atraer inversiones.
Por su lado, la propuesta de Elisa Carrió está cerca de la sustentada por el santacruceño y piensa que el ministro de Economía no debe tener una presencia omnipotente como ha ocurrido en los últimos años en la Argentina.
En estas costas, se propone un fortalecimiento del Mercosur como paso previo a una negociación con norteamérica por el ALCA.
Adolfo Rodríguez Sáa, por su lado, salió con una agenda más nacionalista, como la investigación de la deuda, la creación de empresas nacionales, incentivar el mercado interno y potenciar la industria nacional.
La propuesta económica ortodoxa de Ricardo López Murphy no guarda secreto casi para nadie y el economista gana adeptos a luz de su imagen de autoridad y austeridad.
Cuentas pendientes
Cualquier que asuma tendrá por delante un panorama desolador y una tarea que solo podrá desarrollar con consensos y fortaleza política.
De por sí estarán los grandes temas pendientes como una renegociación con los organismos de crédito internacionales y la más compleja con los acreedores privados del exterior.
Deberá también cancelar las múltiples deudas internas y pagar el festival de bonos de los últimos años, con privados, bancos y AFJP.
Si la Corte decide la semana que viene, finalmenete dolarizar los depósitos, el Estado podría emitir otro bono para evitar asi un nuevo quebranto a los bancos.
Por otra parte, una importante cantidad de empresas comenzó a transitar ya los pasos legales para iniciarle multimillionarios juicios al Estado por incumplimientos de contratos o por los perjuicios que le ocasionó a los bancos la pesificación asimétrica.
Muchas de esas empresas se ajustan, para iniciar los juicios, a los Tratados Bilaterales de Producción e Inversion que inventó Cavallo cuando era canciller, con supuesto fin de darle seguridad jurídica a las inversiones.
El Estado nacional se debe hacer cargo de sus propios juicios como así también el que le inicien a las provincias, ya que salió de garante de éstas, indicaron a la agencia Noticias Argentinas abogados del estudio de Bunge, patrocinante de varias de esta firmas.
Ni hablar, por supuesto, de que la próxima administración deberá saldar los impostergables temas de los piqueteros, la desocupación y la pobreza, los cuales han llegado a niveles nunca vistos en el país.
En lo inmediato, el gobierno pateó para adelante, en un tiempo que puede resultar indefinido, temas como la resolución sobre la continuidad de la concesión de los ferrocarriles de pasajeros y tarifas de combustibles.
El ministro Roberto Lavagna tomó como un triunfo personal la decisión de las petroleras de mamtener los precios actuales por lo menos hasta el 31 de marzo, ya que él las amenazó con una suba en las retenciones a las exportaciones.
Las empresas están muy atentas a la evolución del precio de crudo, que ya orilla el valor de la Guerra de Golfo en 1991, pero saben también que cualquier decisión definitiva aparecerá con el próximo gobierno.
Diversas posiciones empresarias
Todo el arco empresario tomó ahora la decisión de desensillar hasta que aclare, a la espera de las nuevas autoridades y los primeros pasos de gestión.
También en esos ámbitos se encuentran divididas las posiciones entre los candidatos y los representantes de grandes holding y bancos que asistieron a la presentación que hizo Menem en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Por su lado, gran parte de los sectores productivos, entre ellos las pymes, temen por la vuelta al frustrante modelo de los '90.
Varios hombres de negocios apuestan a López Murphy y otros aguardan la formalización de las propuestas de Kirchner y Carrió.
En la UIA, en tanto, también hay diferencias pero se trata que éstas no provoquen mayores grietas a una entidad que sufrió el embate de la "época de Mendiguren".
Las elecciones en la central fabril coincidirán con las nacionales y, en el marco del acuerdo de unidad que firmaron las agrupaciones hace años, le toca el turno a los más "liberales",del Movimiento Industrial Argentino (MIA) que lideran Alberto Alvarez Gaiani --alimentación--, Cristiano Ratazzi, --autos-- y Oscar Vignart --química--.
Si no se rompe el acuerdo, deberá ceder la dirección la otra fracción, el más nacionalista Movimiento Industrial Nacional (MIN) representada por Héctor Massuh --papel-- y Juan Carlos Lascurain --metalúrgico--, entre otros.
Todas las empresas hacen proyecciones de corto plazo y esperarán el resultado de los comicios para hacer pronósticos de más largo plazo.
Son las difusas imágenes de un país que naufragó y ahora intenta reflotar, aunque este objetivo, parezca por momentos muy lejano.



