El martes pasado escuché en la radio un reportaje a Alberto Giordanelli, dirigente Radical de Campana. Me gusta siempre prestar mucha atención al que (al menos a prima facie) no piensa como yo. Así que subí el volumen y me puse a anotar.
No tengo los pergaminos para hacer un análisis de los conceptos vertidos por Giordanelli. Pero dentro de lo que apunté, me llamó la atención una cosa: "La gente ya no vota nombres, lentamente va votando proyectos", dijo. Y me quedé pensando en eso.
¿Nombres o proyectos? Ni una cosa ni la otra. Tengo la sensación que, y merced a la tan mentada muerte de las ideologías, los argentinos en general votan según el bolsillo del momento. Hay una excepción: cuando ganó Raúl Alfonsín en 1983, fue si se quiere la votación menos contaminada por el efecto económico, ya que la gente eligió lo consideró más óptimo para navegar la nueva democracia luego de la peor y más siniestra de todas las dictaduras que supimos conseguir a lo largo del siglo XX.
De ahí en más, todo fue bolsillo en el cuarto oscuro: Menem llega de la mano de la hiperinflación; renueva de la mano de las privatizaciones y endeudamiento externo. En su segunda presidencia, el poder adquisitivo fue siempre en picada y pierde. Luego llega De la Rúa y le explota la bomba en las manos. Después, récord de presidentes en 5 días y llegamos a Duhalde que vino a acomodar más o menos los melones.
En el 2003, la gente metía una feta de fiambre en el sobre… asume Néstor Kirchner con el 22,3%. Argentina comienza un proceso de crecimiento a tasas chinas: de alrededor de 8,8% PBI, números de ensueño. La gente mira el bolsillo y apoya. Primera presidencia de Cristina no tuvo tanta contundencia como los 4 años de su marido pero los números cerraban, y renueva. Dos años antes de que termine su segunda presidencia, el país ya estaba en franca recesión y en 2015 el país "Cambia". Macri comienza con su impronta noventosa de (otro histórico) endeudamiento externo, pero con un ajuste brutal. Y dicen que lo peor todavía no llegó.
Acá me paro y pregunto: ¿Qué vas a votar? ¿Nombres?, ¿Proyectos? o en Octubre ¿vas a relojear tu bosillo? Seguramente, mi análisis tiene muchos matices a discutir por lo escueto del espacio que dispongo. No busco dar una clase magistral de economía, sino simplemente plantear qué nos pasa en el cuarto oscuro. Llegado el momento, vos sabrás muy bien qué hacer.
Si me preguntás, dadas las circunstancias, creo que vamos hacia un nuevo escenario en el humor electoral argentino: la gente volverá a votar con el bolsillo, pero con la certeza de que éste ¿proyecto? ya lo vimos y no va ni para atrás ni para adelante.
El proyecto neoliberal no funcionó, no funciona, ni funcionará jamás. Está archiprobado a nivel mundial que es sólo una sanata para países satélites como el nuestro, y funcional a las 100 familias patricias e invitados especiales. Y si no, ¿por qué tanto lío para entrar unos pobres limones a EE.UU. la supuesta economía más liberal del planeta? O bajando a nivel local, ¿Para qué vas a reconvertir a Carboclor si es más fácil y barato importar producto, pedalear en la bicicleta financiera y fugar Dólares?
Lo único que espero es que la gente vote a conciencia, y que nuestros políticos, de un lado y del otro de la bendita grieta, de una vez por todas saquen esta bendita tierra para adelante.
Tomás Buzzi / Facebook: Frente A Buzzi / Twitter: @FrenteBuzzi



