Las apariciones de la Virgen María a lo largo del siglo XX son un espejo en el cual podemos mirar la actualidad. Su llamado urgente a despertarnos intenta torcer el destino que la humanidad ha elegido. Hoy en día los ecosistemas colapsan y las sociedades caen con ellos. La cultura del egoísmo y del confort han hecho del consumismo una maquina de destruir la naturaleza. El hombre pierde la capacidad de respuesta y no se rebela ante el poder que lo somete, es consecuente y se refugia en escapes banales, ilusorios, mundanos, que lo degeneran en vicios y perversiones. Ante esto la Madre llama a quienes los escuchan y se sienten sus hijos, que son todos aquellos que aman la vida y se juegan por ella. Algunos serán laicos, otros católicos, otros budistas… ¿pero acaso importa? Su metodología no es la de la Santa inquisición, no exige conversión, al contrario se dona por Amor. Al igual que su hijo Jesús, no conoce barreras culturales y religiosas. Se dona por igual a todos, quienes defienden la vida la defienden a ella. Porque la Virgen es también la Madre Tierra que alberga la vida, no se puede concebir una sin la otra. No hay sociedad que progrese espiritualmente sin que en algún momento interpele a la conciencia solar y la del planeta. En su seno materno el sol fecunda el crisol de razas para que evolucionen y sean uno con Él. Formar parte del cosmos infinito y habitado es nuestro destino como humanidad. Nuestro deber es despertarnos. Preparémonos pronto para Su gloriosa venida.
El 12 de junio 1973, una monja llamada Agnes Sasagawa, rezando en su convento, ve dos rayos que emanaban del tabernáculo. Este milagro se repitió los dos días siguientes.
El día 28 de junio apareció en la mano de sor Agnes una llaga en forma de cruz que le causaba mucho dolor y que sangraba bastante.
El 6 de julio mientras estaba rezando oye una voz procedente de estatua de la Virgen María que estaba en el convento. Es en ese momento donde la monja recibe el primer mensaje. También, ese mismo día, algunas hermanas descubren gotas de sangre que fluían de la mano derecha de la estatua, además que veían "sudar" a la figura por la frente y el cuello. La Virgen le enseñó a rezar después de cada misterio del rosario la oración que Ella les había enseñado a los tres pastorcitos en Fátima:
"Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, presérvanos del fuego del infierno y lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia".
Su ángel custodio rezaba muchas veces con ella el rosario.
A lo largo de los días la Virgen continuó llorando, y llegado el año 1981 fue la última lacrimación, sumando un total de 101. Cientos de personas fueron testigos de estos sucesos.
Se produjeron varios milagros, como la curación de la sordera que tenía la hermana, Y curaciones de enfermos también.
Pero que es lo que pasó en Akita? Por qué la estatua de la Santa Madre lloraba sangre, sudaba de su frente y daba mensajes a la hermana?
Estos son los mensajes más relevantes que recibió sor Agnes y vamos a entender el motivo de sus apariciones:
"Mi hija, mi novicia, me has obedecido bién abandonándolo todo para seguirme. El Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo mayor que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes".
"Muchos hombres en este mundo afligen al Señor. Yo deseo almas que lo consuelen para suavizar la ira del Padre Celestial. Yo deseo, con mi hijo, almas que repararán con sus sufrimientos y pobreza por los pecadores e ingratos".
"Para que el mundo conozca su ira, el Padre Celestial está preparando para infligir un gran castigo sobre toda la humanidad. Con mi Hijo yo he intervenido tantas veces para apaciguar la cólera del Padre. Yo he prevenido la venida de calamidades ofreciéndole los sufrimientos del Hijo en la Cruz, Su Preciosa Sangre, y amadas almas que Le consuelan formando una corte de almas víctimas. Oración, penitencia y sacrificios valientes pueden suavizar la cólera del Padre. Yo deseo esto también de tu comunidad… que ame la pobreza, que se santifique y rece en reparación por la ingratitud y el ultraje de tantos hombres." "Fuego caerá del cielo y eliminará a gran parte de la humanidad, tanto a los buenos como a los malos, sin hacer excepción de sacerdotes ni fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos." "La obra del demonio infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos." Y es el propio Ángel custodio de Sor Agnes quien finalmente le revela la clave sobre las 101 oportunidades en que derrama lágrimas la imagen de Akita. El primer uno representa a la primer mujer, la que inició el camino del pecado, Eva. El Ángel le indica a Sor Agnes que lea Génesis 3-15, cuando Dios le habla a la serpiente (satán): Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza, mientras tú herirás su talón. De este modo, ya en el Génesis se habla de la criatura más perfecta jamás creada, María. Así, el segundo uno de la cifra 101 representa a la última mujer, la que vencerá al mal, según está indicado en el último libro de las Escrituras, el Apocalipsis de San Juan: María, la Mujer vestida del sol. El cero que está entre ambos unos, según lo indicó el Ángel, representa al Dios eterno.
La aparición de Akita en Japón fue una nueva llamada a la conversión, al arrepentimiento de la humanidad por las terribles cosas que acontecen y a prepararnos porque un castigo tremendo caerá al mundo por nuestra culpa. También en estas apariciones la Virgen se presenta como co-redentora, acompañando a su hijo Jesús- Cristo en la tarea, y anunciando nuevamente Su retorno a la Tierra con potencia y gloria.
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