La renovación de la dirigencia y el trasvasamiento generacional son conceptos vacíos en tanto solo se los pregone pero nunca se los aplique. En esta columna mi objetivo es explicar porque es necesario renovar la política en campana.
Me parece que la política en general tiene que tener periodos de renovación que la oxigenen en ideas y en propuestas. Pero el trasvasamiento generacional no solo tiene que ser una renovación en los nombres sino también una renovación en las prácticas políticas. La política como la herramienta inherente del ser humano que lo diferencia del resto de los animales no puede seguir siendo bastardeada por prácticas desleales que dañan al conjunto de la sociedad. Eso también tiene que ser parte de la renovación y el recambio dirigencial.
Con respecto a la necesidad de oxigenar las ideas y las propuestas, el recambio generacional es el elemento que permite lograrlo. Yo estoy en contra de que existan legisladores que estén 20 años en sus bancas, presentando todos los años los proyectos que no le aprobaron el año anterior. Yo creo que la renovación de la dirigencia política es saludable para la sociedad que necesita de innovaciones en proyectos y propuestas para problemas que se van complejizando a medida que se complejiza la sociedad. Es decir, los problemas de hoy no son los mismos problemas de hace 10 años atrás. Y aquellos problemas que son una constante en las últimas décadas, no tienen las mismas soluciones hoy que las que podían tener hace 10 años atrás, y esto es así porque el avance de la tecnología, que ha crecido cualitativa y cuantitativamente en los últimos tiempos, permite afrontar dificultades de mejor manera.
Por otro lado, el trasvasamiento generacional tiene que tener también una fuerte impronta moral. Esto es, cambiar no solo nombres sino también prácticas que ensucian la política. Es hora de terminar con los acuerdos entre dirigentes en cuatro paredes en donde en la mayoría de esos acuerdos no se tiene en cuenta que le sucede a la gente. El recambio generacional tiene que significar transformar a la política que adoptan los dirigentes en una política de cara a la gente, en donde no sea el reparto de cargos y recursos la prioridad de los líderes sino que tienen que ser los problemas de la comunidad la principal cuestión de debate.
Por último, quiero aclarar una cuestión. El trasvasamiento generacional es un proceso, y como todo proceso tiene que ser paulatino. La renovación de los dirigentes no significa tirar por la ventana a los "viejo" y poner a los "nuevos". El recambio generacional requiere de la paulatina incorporación de nuevos cuadros acompañados de aquellos dirigentes que tienen la experiencia en la militancia y la administración pública.
A mi entender, nuestra ciudad de Campana tiene un gran potencial que requiere de nuevas ideas innovadoras que lo permitan explotar. Para esto, la incorporación de dirigentes capacitados y jóvenes "aggiornados" a los tiempos que vivimos es fundamental si queremos el mejor porvenir para nuestro distrito.
Alejo Sarna / Nuevo Encuentro en Vamos Campana



