Le ganó 1 a 0 a Marruecos, con un gol del Kily González a los 7 minutos del segundo tiempo. La Selección arrancó flojito y después se recuperó con el ingreso de Riquelme. Enfrentó a un rival muy limitado.
Argentina no dio señales de vida en el primer tiempo. Durmió con su andar cansino, previsible, frontal. ¿Y aquello de volver a enamorar a los hinchas jugando bien? Palabras que se las lleva el viento, parece.
Porque un equipo con aspiraciones serias de recomponer su resquebrajada imágen, no puede salir a jugar ante un equipo de segundo orden como Marruecos con una actitud tan pasiva. Más en un amistoso.



