Cada día queda más claro que el gobierno no piensa, ni remotamente, cambiar el rumbo económico. La política del ajuste selectivo es el ADN de Cambiemos. Esto es así porque quienes nos gobiernan son parte del sector más concentrado de la economía al que le va muy bien a costa de las grandes mayorías populares, incluso de gran parte de las capas medias.
En toda política económica siempre hay ganadores y perdedores porque para que un sector se quede con una mayor parte de la riqueza creada por un país necesariamente hay otro sector que se queda con una parte menor y esa es la verdadera grieta desde que el mundo es mundo.
De igual manera nunca los ajustes económicos son igualmente parejos para todos. Esto se ve claramente en la política en curso, se achica el gasto social para reducir la carga impositiva de los más ricos, se reduce el poder adquisitivo de los trabajadores y aumentan las tarifas para agrandar las ganancias empresarias, se toma deuda externa y se eliminan los controles cambiarios para permitir la fuga de capitales, etcétera, etcétera. A esto se refieren los macristas cuando hablan de un país normal, queriendo que se instale como una postverdad ayudado por los economistas-lobistas y por los medios hegemónicos de comunicación que forman parte del bloque dominante. Es por eso que.la única discusión entre quienes deben tomar las decisiones es si seguir con un ajuste más o menos gradual o producir un shock mucho más brutal que el que se está llevando a cabo.
El ministro de Finanzas Luis Caputo dijo en un evento organizado por el diario La Nación, "Si nosotros aplicáramos medidas de shock, irían contra el consumo y la inversión e inevitablemente la gente sufriría mucho". Esta afirmación del ministro de que no están dispuestos a abandonar el camino emprendido, lo único que, por ahora al menos, les preocupa es si el retroceso socioeconómico de la mayoría de los argentinos que aún falta será paulatino como hasta ahora o de una vez, o sea en cuotas o al contado. De lo que podemos estar seguros es que con este gobierno un mayor retroceso es inevitable.
El problema para los ajustadores es saber cuanto empobrecimiento aguantan los argentinos, de ahí el "si pasa, pasa" y que muchas veces los obliga a dar un momentáneo paso atrás
Una nueva muestra del ajuste permanente ha sido el aumento por decreto del Salario Mínimo Vital y Móvil en tres cuotas que de $8.060 lo llevan a $10.000.- en julio del año que viene, esto es un 24% en total. Ni siquiera alcanza a superar el actual monto de la canasta básica de $ 14.700, ni que hablar cuanto costará dentro de un año.
Esta barbaridad afecta fundamentalmente a los sectores de menores ingresos a quienes coloca muy por debajo de la línea de pobreza alejando a muchísimas familias de la prometida pobreza 0. Otra vez si pasa, pasa.
Da escalofríos pensar que para el gobierno esto es gradualismo y no shock. Es por esto que las elecciones de este año cobran una importancia enorme. Habrá que ver si la gente decide si pasa o no. O dicho de otra manera si está dispuesta a seguir empobeciendose.



