Buenos Aires, (Especial para NA por Luis Torres)- Sabe que la ¨luna de miel política¨ ya terminó. Sabe que se viene el invierno y sabe también que está a las puertas de la gran batalla por la coparticipación federal de impuestos.
El presidente Néstor Kirchner ha comenzado esta nueva etapa de su gobierno fiel a su estilo áspero, dando mandobles a las empresas responsables de la extracción de gas y también a las encargadas de trasportarlo y distribuirlo.
Para colmo, la compleja situación ha provocado un fuerte desequilibrio en la relación con Chile, desmejorando el cuadro estratégico del Cono Sur, ya que los vínculos interpresidenciales con Uruguay son pésimos y la relación con el precario gobierno boliviano ha derivado, según el punto de vista diplomático, en una ¨verdadera humillación¨ para el país.
A la diplomacia norteamericana no se le escapa que el Presidente llegará a Washington en los primeros días de la semana que se inicia dejando este tembladeral detrás suyo.
La crisis energética no es atribuible en su totalidad al actual gobierno. Si hubiera que cuantificar en porcentajes las culpas se podría señalar que un 20 por ciento es responsabilidad de la administración actual. Sobre todo en lo que respecta a la comunicación y adopción de urgentes medidas paliativas.
El resto corresponde achacarlo a administraciones pasadas que produjeron desinversión e impidieron incremento en las tarifas.
Cuando Daniel Cameron, el secretario de Energía, alertó anticipadamente sobre la crisis que sobrevendría, lo mandaron a callarse la boca. El funcionarino entonces presentó su renuncia, que le fue rechazada. Esto ocurrió en tres oportunidades y la encargada de convencerlo de que se mantuviera en su puesto fue su esposa, ex compañera de colegio de Néstor Kirchner.
Por su parte, Roberto Lavagna, durante la gestión Duhalde había querido aumentar las tarifas de gas y electricidad, recursos ante la Justicia se lo impidieron, generándose así un desequilibrio monstruoso en cuanto a los precios que se pagan ¨en boca de pozo¨ y lo que se obtiene vendiendo el producto al exterior.
En cuanto a las trasportadoras, que son dos, al advertir que no había más exploración, no construyeron nuevas cañerías, por lo que tampoco hubo inversiones en este sector.
Al producirse el cuello de botella, es decir gran demanda por la recuperación económica, el Gobierno se encontró ante una ¨aporía¨ es decir un camino sin salida: o le cortaba el gas a Chile o lo cortaba a los domicilios e industrias locales.
Optó por el camino de beneficiar al mercado local.
Un informe reservado que la secretaría de Energía le acaba de girar a la Presidencia de la Nación indica lo siguiente:
¨Suponiendo que sobre el país se desata un invierno crudísimo con un promedio de cinco grados bajo cero en todo el territorio durante varios días, serían necesarios 75 millones de metros cúbicos de gas por día para afrontar la intemperancia de ese hipotético clima. Actualmente la capacidad de trasporte de gas es de 93 millones de metros cúbicos. Es decir -señala el informe- nunca puede faltar gas¨.
Las empresas que exploran y extraen el gas acaban de obtener el compromiso oficial de un incremento en el precio del BTU en boca de pozo, con lo cual crecerá rapidamente la oferta gasífera.
Las industrias, por su parte, están pagando, según una rápida recorrida por el mercado, entre 1,30 y 1,50 peso la unidad. Es decir que el mercado está determinando los valores reales del gas.
Antes de tener que parar las máquinas en la industria, los empresarios prefieren pagar un poco más el precio del gas y trasladar esos valores a los costos de producción.
El gobierno sabe perfectamente que a quien más desea proteger es al sector de las pymes, que están en plena reactivación y son generadoras de empleo y en segundo lugar a las familias.
La tensión con Chile es probable que vaya descendiendo en sus niveles a medida que avance la negociación entre funcionarios de uno y otro país dentro de una comisión de la que participan también representantes del sector privado.
Lo que fuentes diplomáticas chilenas no se explican es el grado de ¨humillación¨ a que se ha sometido voluntariamente la Argentina al firmar un documento con Bolivia comprometiéndose a no venderle el gas boliviano a terceros países.
Esto es sumarse a un embargo de un país extranjero sobre otro.
Las fuentes diplomáticas recordaron que ni siquiera Gran Bretaña, después de haber vencido en Malvinas, sometió a la Argentina a semejante situación y solamente le impuso un embargo a la venta de armas.
Simultáneamente, Kirchner está preparando sus equipos políticos para dar la batalla por la coparticipación federal.
Las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe se niegan públicamente a aceptar la propuesta del Gobierno nacional.
Pero la clave política de esta historia son las obras públicas.
A nadie escapa que el eje de la política del Presidente es la inauguración, una tras otra, de obras de saneamiento, viales o habitacionales.
Con esa estrategia logró altísimos grados de adhesión en su provincia de Santa Cruz y está decidido a aplicar ese criterio a nivel nacional.
Sin embargo, tanto Felipe Solá como José Manuel de la Sota y Jorge Obeid, están igualmente resueltos a ser ellos quienes inauguren obras públicas en sus provincias.
¨Cada inauguración es una remesa de votos futura¨, dijo un ministro político de uno de los gobernadores.
De la Sota, por ejemplo, ha declarado a los medios de comunicación que su provincia no recibe ¨ni un centavo¨ de las retenciones que el Estado nacional le cobra a los exportadores de la soja, ¨siendo que Córdoba produce el 25 por ciento de ese grano¨.
En el primer trimestre del año que viene, si no está resuelto a fines de este año la distribución de impuestos, comenzará otra batalla, que es la de las listas de candidatos a diputados nacionales que se elegirán a fines del 2005.
Esos serán momentos de ¨alta tensión política interna¨, según pronosticó un alto dirigente bonaerense, porque el Presidente y su grupo santacruceño querrán incluir nombres que le sean leales, mientras que el duhaldismo querrá hacer lo propio.
Similares tensiones ocurrirán en Córdoba, Santa Fe y en otras provincias donde gobierna el peronismo.
Para esa misma época, tal vez una incipiente oposición de centro derecha peronista o filoperonista haya comenzado a tomar cuerpo, girando en torno a figuras como la de Jorge Sobisch, gobernador de Neuquén y Juan Carlos Romero, gobernador de Salta.
Mientras tanto, la ciudad de Buenos Aires podría llegar a ser un escenario de pruebas. El rumor indica que las elecciones para diputados en lugar de ser en octubre del 2005 podrían adelantarse bastante, aprovechando la buena imagen del Gobierno nacional y el impulso que le daría a los candidatos kirchneristas.



