En el Ayurveda consideramos al olfato como uno de los sentidos más importantes.
Los humanos "civilizados" deberíamos reeducar el olfato imitando a los animales.
Perdimos capacidad olfativa viviendo "en sociedad", atrofiando y "civilizando" instintos básicos, en parte es necesario pero lo innecesario es la enorme cantidad de productos (desodorantes de ambientes, insecticidas, desodorante de inodoros, perfumes baratos, antitranspirantes) con aromas artificiales.
Estos aromas artificiales son derivados del petróleo, inútiles y contaminantes de ríos, mares y napas de agua.
Estos aromas artificiales se absorben por la piel y se depositan en el tejido adiposo. Allí se comportan como "disruptores endócrinos", osea falsas hormonas que desequilibran el sistema endócrino, osea nuestras propias hormonas. Las madres que amamantan les pasan a sus bebés estos tóxicos a través de la leche.
Los "aromatizantes de ambientes" son terribles, invasivos de nuestro sentido olfativo. Recordemos además que el olfato es fundamental para la sexualidad.
Reemplazar estos productos por aceites esenciales naturales auténticos y usarlos en hornillos, es un poco más caro pero se gana en salud.
Cultivar todo tipo de plantas aromáticas (romero, salvia, lavanda, orégano, tomillo, menta, cedrón) aspirar los aromas que desprenden las hojas cortadas en trozos, preparar infusiones con ellas es una buena maner de honrar nuestro sentido olfativo.
Bioqca. Mónica A. Rímoli
Post grado Ayurveda



