Una oración dirigida al padre celestial de los antiguos griegos, decía: " Zeus Padre, dádnos lo que necesitamos, no lo que te pedimos". Cuántas veces un amorío que se nos va, un negocio que se cae o un avión al que no subimos es una manera que el Universo encuentra para resguardarnos? Nuestro afán de controlar las cosas se hace añicos cuando nos deparamos con situaciones que no dependen de nosotros.
Los análisis periódicos de salud se llaman "controles", se habla de "control mental" para mitigar la ansiedad y una situación fuera de peligro se considera "controlada". Panópticos, cuanto más uno se fija en los vaivenes de la mente, más se obsesiona, el cuerpo se vuelve rígido, la expresión del rostro se va volviendo triste y queda poco lugar para el disfrute. Dejemos que la vida fluya a través nuestro ser, confiando que el Universo, tarde o temprano, pone todo en su lugar.
Por Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



