La foto de una androide fue finalista en el concurso de Retrato Fotográfico Taylor Wessing. Erica, una joven de piel de porcelana y mirada esquimal fue la elegida por Maija Tammi como modelo, no solo por su belleza y expresión monalisesca, sino para propulsar el debate sobre la inteligencia artificial en el mundo. No hace muchos años un travesti ganó el concurso de Miss Universo y también recuerdo a un millonario que le dejó su fortuna a un caballo. No vale la pena especificar quiénes fueron esas personas, porque sus logros no radican en sus individualidades, sino en sacarnos del confort racional en el que nos sumimos como comunidad. Buscamos lo seguro, dormimos en un planeta cuya costra de tierra es similar a la cáscara de una naranja y por dentro es una bola de fuego que escupe magma por sus poros abiertos, los volcanes. Todo nos asusta. Vivimos aterrados por si nos pasa algo. Tenemos seguro de vida, seguro del auto, seguro médico, cuando lo más seguro que tenemos, mal que nos pese, es la propia muerte.
La fotógrafa islandesa fue a buscar al padre de la criatura, Hiroshi Ishiguro, profesor de la universidad de Osaka, Japón, para retratar a su niña y quedó pasmada por la cantidad de movimientos humanos que le implantó su creador. La comunidad intelectual está absorta. Parece que un robot, ésta vez, se lleva uno de los premios más prestigiosos del mundo de la fotografía.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



