El campanense Juanjo Moroni fue seleccionado para participar en el mítico Salón de Otoño de París. "La acción te hace buscar y a la larga con trabajo se encuentra la meta y uno logra ser feliz", dice el artista seducido por los matices y la plasticidad que encontró en un derivado del petróleo.
Es licenciado en artes dramáticas, egresado en el Conservatorio Nacional del Arte (I.U.N.A) pero en paralelo tomó clases de plástica con diferentes maestros como Heriberto Zorrilla y Juan Doffo, entre otros. "La perseverancia y la tenacidad rompe lo imposible", dice Juanjo Moroni (34) quien fue seleccionado para exponer una de sus obras del 11 al 15 de octubre en el Salón de Otoño de París.
Se trata de "Los Puentes" (1.80 x 1.80) "Creo que el tamaño hace que la obra tome mayor fuerza", comenta. Hace unos diez años que trabaja en el terreno de la abstracción, lo que le permitió una "mayor libertad y un mayor encuentro". Así también fue a aumentando el tamaño de sus obras, algunas de las cuales superan los 2 metros cuadrados de superficie.
Uno de los efectos de color que distingue los cuadros del campanense, es el logrado a través de la brea o pintura asfáltica. "Es un material que comúnmente se utiliza para impermeabilizar, pero yo lo combino con esmaltes, acrílicos o látex. Es un material muy potente por su capacidad de cobertura, y al ser negro para mí tiene mucha fuerza. Muchas veces la uso pura y otras la voy diluyendo con químicos hasta llegar a diferentes tonos de tierras y óxidos", devela y agrega: "La brea es un material a veces complicado de dominar pero es súper generoso en cuanto a la textura, al brillo, a la extensión, tiene una capacidad de cubrir muy fuerte".
Moroni recuerda que la brea está presente en la producción de sus lienzos desde 2010. Fue en la casa de sus padres que encontró el material e inspirado en el expresionismo alemán y los artistas informalistas de España (quienes encontraban objetos en la calle y los resignificaban insertándolos en sus obras) adoptó este derivado del petróleo para su discurso plástico, un elemento singularmente afín a la historia industrial de nuestra ciudad.
El informalismo y el expresionismo abstracto alemán y estadounidense son sus movimientos artísticos predilectos. Juanjo destaca a Kandinsky y Paul Klee; y también la obra de la francesa Louise Bourgeois: "su trabajo está atravesado por la soledad y el dolor, un trabajo autobiográfico y perturbador, al igual que la obra de Francis Bacon".
De la mano de la actuación llegó su camino por la plástica. Estando en Colombia, la galería Arteconsult de Panamá (una de las galerías más importantes de Centroamérica) lo contrató como artista. "Me comenzó a representar y ahí empecé a trabajar fuertemente en lo pictórico, llegaron las ferias internacionales, y capté la atención de una galería francesa".
Moroni ha expuesto en Tokio (Feria Internacional de Arte); Panamá (Galería Arteconsult), Ámsterdam (Feria internacional); Nimes, (Galería Carré d’Art), y Buenos Aires (ArteBA con la Galería Chez Vautier) entre otras ciudades. Ahora, una obra suya estará en París, nada menos que en el Grand Palais de los Champs-Elysées de París. "La pasión entre la pintura y la actuación es compartida, creo que se vinculan profundamente incluso con la música", explica el artista y concluye: "No creo mucho en la inspiración en sí, sino más en la prueba y error, en el trabajo diario con disciplina y compromiso que en el ángel inspirador. Creo en el proceso, en el perderse y volverse a encontrar. Muchas veces encontrar la oportunidad es una dificultad, hay que estar atento a las señales y subirse".
Juanjo Moroni junto a una de sus obras expuestas en la Galería Carré d´Art, en Nimes, Francia
“Los Puentes" (1.80 x 1.80) fue seleccionado para exponer una de sus obras del 11 al 15 de octubre en el Salón de Otoño de París.
DE CAMPANA AL GRAND PALAIS
El primer Salón de Otoño de París tuvo lugar en octubre de 1903. Fue una iniciativa del arquitecto y crítico de arte Frantz Jourdain; en colaboración con artistas contemporáneos tales como Matisse, Rouault, Bonnard y Marquet. Su finalidad era ofrecer un espacio a los jóvenes artistas y darle también visibilidad al impresionismo y sus prolongaciones artísticas, tendencia de moda del momento. El Salón de Otoño destacó asimismo por divulgar todo tipo de género artístico, desde la pintura y escultura hasta la fotografía, el grabado, el diseño, las artes aplicadas. "Los sueños -dice Juanjo- son la base, el deseo, lo que estimula y eso despierta una necesidad, esta te lleva a la acción; la acción te hace buscar y a la larga con trabajo se encuentra la meta y uno logra ser feliz. El Salón de Otoño tiene mucha historia en Francia. Estoy muy feliz y muy sorprendido".
El Grand Palais de Champs-Elysées es la majestuosa sede del Salón de Otoño, que se organiza desde 1903.



