"La belleza de una mujer no está en la ropa que lleve, la figura que tenga o en cómo se peine. La belleza de una mujer debe ser buscada en sus ojos, que son la puerta de acceso a su corazón, el lugar dónde reside su amor." --Audrey Hepburn.
Si tuviéramos una máquina del tiempo, podríamos realizar un viaje a través de los mejores y peores momentos para el maquillaje en la historia.
Los egipcios fueron una de las civilizaciones más antiguas en usar el maquillaje, eran los que más experimentaban con él; hombres y mujeres lo usaban diariamente. Eran químicos sofisticados y amaban estar maquillados.
En el Período Griego Clásico, todo lo que fuera obvio era mal visto, en especial por la clase alta masculina, que creía que el rol de la mujer era ser virtuosa, quedándose en el hogar realizando las tareas domésticas. Para ellos menos, definitivamente era más; aceptaban que se pusiera un poco de polvo blanco sobre la piel, un poco de color en los labios y mejillas usando ingredientes como plantas, frutas o sustancias como tinturas a base de plomo y mercurio; las cejas podían ser definidas usando corcho quemado y hollín y si se juntaban en el medio, mucho mejor (cejijunta).
Los primeros escritores cristianos hicieron una poderosa conexión entre maquillaje y engaño que era difícil de olvidar. Alterar el rostro con cosméticos se veía de mal gusto y pecaminoso. La tendencia era ser etérea. Las mujeres experimentaban con recetas y brebajes caseros para alcanzar una piel perfecta, luminiscente, brillante e inmaculada; tarea nada fácil en una época en que prevalecían las enfermedades y la casi total falta de higiene.
En el Siglo XVI, Venecia era la capital de la moda y el lugar de juego de los aristócratas, quiénes participaban en un sin fin de fiestas y galas. El maquillaje que usaban era denso, dramático, es probable lo emplearan de esta forma para ocultar los efectos de la noche anterior.
La base que usaban era "Venetian Ceruse", muy exclusivo, pero además muy tóxico; dañaba la piel de tal forma que mientras más usaban, más tenían que usar. Las mejillas de un rojo ardiente era la moda, se creaban usando ingredientes venenosos como el bermellón derivado del sulfuro de mercurio, el cuál resultaba mortal.
A mediados del Siglo XVII, en Francia, punto central de la moda, el cuál Europa imitaba en cuánto a lo que hace a estética, el usar rubor en exceso era normal; el mismo tenía la intención de separar a la aristocracia de la clase media.
Pintarse el rostro era parte de la vida cotidiana de la corte. Madame Pompadour, la amante de Luis XV, fue retratada con las mejillas muy rosas, y este color fue asociado en la consciencia del público con que cierto tono de rosa, era el rosa Pompadour.
La declaración de la reina Victoria de que usar maquillaje era vulgar e impropio de una dama, pues se podía pensar que esa persona era de dudosa moral y se consideraba que harían el ridículo apareciendo con maquillaje en sociedad, fue un duro golpe contra aquéllas que usaban los rostros maquillados.
Las mujeres que querían tener un poco de color, podían hacerlo con un bálsamo labial que contenía una furtiva pista de color; otra solución era que mordieran sus labios. También podían usar papel de regalo de color, el cuál humedecían para liberar el tinte.
El único maquillaje que podían usar los victorianos era un poco de polvo blanco, pero nunca en público.
A fines del Siglo XIX, la fascinación con las actrices de teatro, el nacimiento de la industria del cine mudo y la emancipación femenina,cambiaron la percepción del maquillaje. Para muchos, Hollywood extendió la imaginación de lo que podía ser una mujer.
Las flippers, con sus ojos oscuros y recargados, con bocas pequeñas pintadas de color rosa, lanzaron una loca sed de maquillaje a una escala nunca antes vista. El maquillaje llegaba a las masas.
El Siglo XX, comenzó a mostrarse como el mejor período para los amantes del maquillaje, con looks cambiando de década en década. Hoy, en el Siglo XXI, en muchas partes del mundo, se tiene el poder de escoger sin censura el maquillaje que se desea usar todos los días. Se puede usar un labio con brillo, o un labio de rosa brillante; sombra de ojos púrpura o nada de maquillaje.



