Es para preservar el espacio de usurpadores y la realización de deportes urbanos. "Fue un mal necesario, no nos resulta grato", aseguró el padre Ariel Pérez, curra párroco de la Catedral Santa Florentina.
La Catedral decidió enrejar el atrio e impedir el acceso al público mientras el templo superior no esté abierto, debido a los "ocupas" y sus costumbres que habían alterado el normal funcionamiento de la institución.
"La historia no es nueva. La idea de la reja no es de la semana pasada ni siquiera es de este año. Cuando yo llego a Campana hace cinco, el párroco anterior me dice `fíjate el atrio que es tierra de nadie`, porque al ser abierto es como una extensión de la plaza. La idea ya era poner rejas hace rato, pero porque no había dinero se paró", contó el padre Ariel Pérez, cura párroco de la Catedral Santa Florentina, a este medio.
"El año pasado comenzó la problemática de la gente en situación de calle. Durante todo el invierno de 2016, nuestra comunidad se organizó y le servía una comida. Empezó muy bien. Pero después comenzó a bajar la edad de los que venían: no eran los viejitos de siempre sino más jóvenes. Y aparecieron las primeras situaciones de violencia. Tuvimos que llamar más de una vez a la Policía", repasó el religioso.
De acuerdo a Pérez, el Municipio "acompañó mucho en re-vincular a estas personas con sus familias. Decidieron, eligieron o la misma enfermedad los llevó a esta situación de no querer".
"Desarrollo Social nos puso varios móviles y nos puso en contacto con el Sedronar. Resultado de eso dos o tres lograron insertarse: pero vinieron otros ocuparon el atrio", aseguró.
A partir de entonces "no solo dormían" sino que "hacían todas las necesidades habidas y por haber: materia fecal, orina, tiraban la ropa sucia en el alcantarillado, el agua bajaba y llenaba de olor la planta baja".
"Los que limpian acá son voluntarios. Entonces dijimos de reflotar el tema de la reja", señaló Pérez, una decisión que contó con el apoyo del obispo Laxague.
"Ya sabíamos lo que iba a generar porque no es simpática una reja. Vivimos en una sociedad desarticulada, donde en la plaza misma se tiene que vivir pintando los mástil y monumentos. Todo vive enrejado. Y haciendo memoria, las grandes iglesias de la zona tienen rejas. No es lo más simpático, una reja siempre es una reja. Pero de una manera uno tiene que defender el patrimonio" sostuvo.
Por otra parte, aseveró que de esta forma la Catedral estará resguardada también de los skater y las motos que usaban la escalara y la dañaban.
"Fue un mal necesario, no nos resulta grato", insistió el padre.
EL PADRE ARIEL EXPLICÓ QUE LA IDEA DE LA REJA ES ANTERIOR A SU ASUNCIÓN COMO CURA PÁRROCO DE LA CATEDRALSANTA FLORENTINA.



