"Cuando un hombre se enamora, se vuelve femenino" dice el psicoanalista Jacques Miller.
Primero, diferenciemos el término femenino de afeminado. Nada tiene que ver con adquirir características no viriles. La vulnerabilidad (palabra que proviene de vulva) que adquiere un hombre enamorado le provoca un desconcierto amoroso al que no está habituado. El rol dominante en el que se ha perpetrado lo descoloca y no todos los varones encuentran la manera correcta de comunicar lo que les pasa. Algunos huyen, otros se vuelven posesivos, los que eran habladores se transforman en intimistas, los más reservados se animan a los versos y parecen extrovertidos. Sortear la barrera de defensa en la que se ha acorazado los dota de un encanto que sólo poseen los que se animaron a mostrar la fragilidad que nos habita.
A los panópticos que no le escaparon a la condición de enamorados les daré tres consejos.
Sigan por el sendero de la exploración de sus emociones. No puEde haber amor que haga daño, enamorarse( por más incómodo que parezca) es lo mejor que nos puede pasar en la vida.
Encuentren la manera de expresar lo que sienten, sea con un confidente, amigo o consejero . Eviten aquellos que los juzgan, no siempre el amor es funcional al sistema.
Traten de que ese sentimiento los haga crecer al que ama y al que es amado, sea o no una pareja posible. Toda historia de amor esconde un tesoro, aunque no siempre el final sea feliz.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez
Blog de la autora: fabianadaversa.com



