Buenos Aires,(Especial de NA por Martín Hermida) -- En medio de las negociaciones con Europa por un acuerdo comercial, las difíciles conversaciones por el ALCA y la idea de darle forma con otros países sudamericanos a una suerte de "confederación", los socios del Mercosur avanzaron en los últimos días en otro de los objetivos planteados para los próximos años: llegar a conformar un Parlamento común.
Con el impulso más fuerte de Argentina y Brasil y algunas trabas provenientes de Uruguay, el proyecto fue puliéndose y agregando cada vez más precisiones, aunque las negociaciones siguen y los más optimistas reconocen que recién podría cristalizarse plenamente dentro de al menos seis años.
En ese contexto, y mientras la atención del Gobierno estaba puesta en el viaje del presidente Néstor Kirchner a los Estados Unidos y la agobiante crisis energética, los integrantes de la Comisión Parlamentaria Conjunta -pertenecientes a los cuatro países fundadores del Mercosur- más representantes de Bolivia, Chile y Perú se reunieron en Asunción del Paraguay para avanzar en el proceso.
Este mismo mes los legisladores de cada país que trabajan en esta cuestión volverán a encontrarse en Chile y el mes próximo en Buenos Aires, con el objetivo de poder presentarles a los presidentes de los cuatro países del Mercosur, en julio próximo, un proyecto concreto.
¿Cómo sería ese Parlamento del Mercosur? Por ahora, en los bosquejos se lo plantea al estilo del Parlamento Europeo, con un sistema de representación que garantice una participación equilibrada de cada uno de los Estados miembro y que pueda tener a sus representantes elegidos directamente por los ciudadanos.
"Se está trabajando en un proyecto con determinadas escalas y por lo menos tres etapas, de dos años cada una. Ya estamos en el punto de partida, pero ahora empieza la tarea de definir, entre todos, cómo va a ser el sistema de participación y cuáles van a ser las competencias, cómo va a ser el mecanismo de representación y qué capacidad de iniciativa va a tener el nuevo Parlamento", dijo a Noticias Argentinas el diputado Alfredo Atanasof, presente en el encuentro de Asunción y uno de los impulsores del proyecto desde la Argentina.
Quienes levantan la bandera de la creación de este Parlamento común sostienen que será "una forma más de consolidar el proceso de integración" y ayudar a una cercanía mayor entre los socios.
Especialmente en la relación entre Argentina y Brasil esta idea es considerada como un elemento más de la "alianza estratégica" planteada por Kirchner y su colega Luiz Inacio Lula Da Silva, y acompañada por otros proyectos a largo plazo como el de la moneda común.
Pero dentro del bloque no todos los socios empujan con las mismas energías: Uruguay, gobernado por Jorge Batlle -protagonista de varias desavenencias públicas con Kirchner- pretende "congelar" por el momento el proyecto del Parlamento común e incluso lo está utilizando en el marco de la campaña electoral que desembocará en los comicios presidenciales de octubre próximo.
Hasta ahora, el favorito en las encuestas -con un 40 por ciento de intención de voto, que sin embargo no le alcanzaría para evitar el riesgo de un ballottage- es Tabaré Vázquez, candidato por el Frente Amplio, que esta misma semana se reunió en Buenos Aires con Kirchner, con quien tiene una buena sintonía.
El oficialismo -que candidatea a Guillermo Stirling- plantea que poner finalmente en marcha el Parlamento del Mercosur significaría para Uruguay la "pérdida de la soberanía", en detrimento de los dos socios mayores del bloque, Argentina y Brasil.
Por eso mismo, el tema se convirtió en un eje más de discusión de la campaña y hasta que no concluya el proceso electoral difícilmente se le pueda imprimir una mecánica más veloz al proyecto. Y mucho menos aún si finalmente una eventual alianza de "colorados" y "blancos" en el hipotético ballottage dejara con las manos vacías a Vázquez.
Esta situación no está desarticulada del resto del proceso de integración. Y tampoco de la realidad que vive el continente americano: el presidente Kirchner, en su paso por los Estados Unidos, sintió en carne propia cuán fuertes pueden ser los cortocircuitos con la Casa Blanca, que le viene reclamando algunos "gestos" concretos a manera de devolución de gentilezas por su apoyo cuando hubo que aprobar en el FMI la revisión de las metas del acuerdo firmado el año pasado.
Concretamente, el gobierno de George Bush pretende de Argentina una política más "dura" contra el régimen de Fidel Castro en Cuba -algo hoy por hoy considerado imposible entre los hombres del Presidente- y vería con buenos ojos la participación de fuerzas de paz en Irak y el envío de tropas a Haití, ya que a partir del primero de junio próximo el Consejo de Seguridad de la ONU se hará cargo de ese atribulado país centroamericano, después de más de tres meses de intervención de Estados Unidos y Francia.
En ese último punto es el único en el cual la Argentina ya dio luz verde y sólo se espera la firma del decreto presidencial. Incluso el ministro de Defensa, José Pampuro, dijo que los hombres que formarán ese contingente ya están listos para partir. A su vez, Lula Da Silva ya anunció que enviará 1.500 hombres.
También en este escenario, Eduardo Duhalde, actual titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, emprendió esta semana un viaje a las convulsionadas Colombia y Venezuela con la intención de convencer a sus presidentes de las bondades de firmar, en julio próximo, un acuerdo que vincule a los países de ese bloque con los del Pacto Andino.
La semana próxima, el ex presidente argentino estará en Europa, entrevistándose con el Rey Juan Carlos, Javier Solana (el canciller de la Unión Europea) y Romano Prodi (algo así como el colega de Duhalde en la UE).
Su propuesta de alcanzar una "unión sudamericana" sigue firme.
En qué medida servirá la conformación de ese bloque para posicionar a la Argentina y a las demás naciones de esta región del planeta frente al resto del mundo, es todavía una incógnita.



