El secretario de Comercio está al frente de la negociación en Washington.
El Gobierno argentino ve pocas chances de que Estados Unidos excluya a Argentina de los nuevos aranceles a la importación de acero y aluminio. "La situación es complicada", reconoció el secretario de Comercio, Miguel Braun.
El presidente Mauricio Macri había llamado la semana pasada a su par norteamericano Donald Trump para tratar de convencerlo de que exceptuara a la Argentina del arancel del 25% para las importaciones de acero, y del 10% para las de aluminio, que amagan con desatar una "guerra comercial" con la Unión Europea y China.
El arancel que impuso Trump a las importaciones de acero puede complicar las operaciones de Tenaris Siderca, que el año pasado despachó 200 mil toneladas de tubos de acero sin costura hacia Estados Unidos.
RECHAZOS. China, que solo reporta el 2.7% del acero que compra Estados Unidos, cree que el endurecimiento de tarifas aduaneras va a perjudicar profundamente el clima del comercio internacional.
El "abuso" que hace Estados Unidos de las preocupaciones sobre seguridad nacional como una razón para implementar las medidas va a llevar a "un ataque grave a la normalidad del orden comercial internacional", señaló el ministerio de Comercio en un comunicado en el que agregó que "China se opone firmemente".
Por su parte, el gobierno de Francia "lamentó" el anuncio de Trump sobre las tarifas y advirtió de que "una guerra comercial solo dejará perdedores". En tanto, Londres, más tibio, estimó que era una "manera incorrecta" de actuar.



