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» Este artículo corresponde a la Edición del viernes, 23/mar/2018 de La Auténtica Defensa.

Espacio Literario:
Socavón
Por Cristina Colombo




La partida de defunción de Fidel Arce no fue extendida cuando murió, a los 46 años de leucemia y cáncer de pulmón, en el año 2000. Comenzó a escribirse en 1974, cuando "la fiebre patagónica" del hierro, se instaló en Sierra Grande, lugar del que él formó parte de los 600 habitantes que hubo hasta 1969. A partir de ese momento y en menos de 20 años, vio engrosar esa población hasta los 18.000, todos llegados por el anuncio de una promesa que nacía de las propias entrañas de la madre tierra. La activación y explotación de una mina de hierro.

La historia de Fidel se parece a la de tantos otros como él, se podrían trazar paralelos y quien sabe si hasta alguno, no pudiera mirarse en ella y como en un espejo, reconocerla suya.

Su padre, Don Antonio, junto a Sara, su mujer y el mismo Fidel, el menor de los 8 hijos, levantaron la casi nada de campo y ganado que tenían en Ojo de Agua y recorriendo mansamente la ondulada espalda del terruño, vendiendo sus mantas santiagueñas, llegaron a ese prometedor lugar del sur: la Patagonia. Ni la carencia de posibilidades, ni el temor al desarraigo se adueñaron de esta familia. El objetivo era sobrevivir, con las herramientas que pudieran aprehenderle a la vida, para pelearle a la vida misma.

Diecinueve años era una edad más que suficiente para dar por iniciada la propia subsistencia. Llegado ese tiempo Fidel ya había adquirido suficientes herramientas para ganarse el sustento, incluso ahí en la aridez de la ventosa Patagonia.

En la escuela primaria adquirió conocimientos básicos, que él acrecentó con su natural curiosidad, su poder de observación, su vocación por la lectura, así fue "haciéndose solo". Su predisposición a superarse y a poner el oído a los consejos de los más viejos, lo hicieron ducho con el tiempo, en el trabajo de la mina y todos los puestos lo tuvieron como experto trabajador.

-¡Eh Fidel! Largá los libros y buscate una mujer. Le gritaban con juguetona malicia sus amigos.

Era el momento del amor, más en ese lugar donde los inviernos son largos silencios, sólo con la voz del viento golpeando las soledades. Los Arce padre y madre, mal cubrían sus necesidades atendiendo una pensión para mineros, allí descansaban sus pobres pesares muchos provincianos atrapados por la promesa que emanaba del sombrío vientre de las minas.

Entre esos provincianos había un tucumano, hermano de Noemí, la que Fidel elegiría como mujer y compañera, la elegida para amar, con un amor urgente que los llevó a armar juntos su casa, en tan sólo tres o cuatro días. Urgencia y profundidad del amor que sólo se da cuando tenés al otro para poder ser.

Por ese entonces Fidel tenía un tallercito propio.

-"Siempre fue hábil con los fierros y los cables" comentaban todos por ahí.

-"Un tipo inteligente y capaz, eficiente en todo". Dice hoy un ex ingeniero de la mina que ocupa un lugar en la intendencia. Hoy que para Fidel ya es tarde.

La promesa salió desde el fondo de la tierra de la mano de una empresa estatal, en un presagio de eterna e inagotable riqueza gracias a la prodigiosa veta de hierro, que llevó la prosperidad a todo Sierra Grande.

Todo el mundo trabajaba en la mina, Fidel y sus amigos, provincianos de todo el país, se rindieron al canto de sirenas de la Revolución Productiva. ¡Producción! el oro de los obreros. Transcurría el año 1989.

Los alcanzó la bonanza, familias en viviendas cómodamente equipadas, escuelas, hospital. Era 1989 y según las propias y eufóricas palabras del propio presidente de la Nación: la Revolución Productiva, que abarcaría a todo el país, partiría desde esa veta de hierro inacabable.

Fidel, eficaz y competente, puso su propia fuerza e inteligencia a trabajar al servicio de promesas ajenas.

La bonanza tiene las alas cortas y el vuelo bajo en los países del sur de la América Latina, que parecieran no existir a pesar de la canción del catalán. Empezaron los temblores, no los de la tierra, sino los que provocan la incertidumbre de los comentarios, que habían empezado como el ronroneo suave, pero insistente de los carros mineros.

-"¿Viste che? Cierran la mina" decían unos.

-¡No va más, pero a lo mejor la compra la provincia!

-Dicen que vienen inversores de afuera… Decían los más optimistas.

Así, hasta que en 1991, se firmó el rumoreado cierre de la mina.

A esta altura los Arce eran cuatro, habían sumado a sus vidas a Carlitos y a Carla. También debieron sumar a sus vidas al fantasma de la desocupación. Hombres, mujeres y chicos, que sólo querían trabajar, terminaron cortando las rutas, implorando frente a las cámaras de TV de todo el país, viendo como todo un pueblo se paralizaba junto al cierre de la mina.

Hasta 1991, la mina fue el edén para 1300 mineros y sus familias En 1993, recorrían sus antes pródigos corredores, sólo 50 operarios que se encargaban del mantenimiento.

Entre esos operarios quedó Fidel, gracias a sus habilidades, pero…él no estaba conforme, le dolía el desamparo, le alborotaba la sangre el padecimiento por cada promesa incumplida, la derrota que habitaba en esas casas que alguna vez cobijaron el progreso y el bienestar.

Noemí, lo sabía, ya había recorrido ese camino. Sabía de cuando al hombre no le alcanza su propio dolor y se adueña del dolor ajeno y necesita gritarlo para que no le estalle adentro.

Ella tenía miedo, alguna vez vivió con sus hermanos el terror de la persecución, aún hoy, alguna pesadilla se le cuela en sus sueños. Por eso sabe que Fidel no es sólo suyo. Fidel y su espíritu cosmopolita. Fidel y su necesidad de no transitar esta vida en vano. También lo sabían sus compañeros, por eso lo eligieron para que los represente, por eso él tomó como propia esa lucha.

Lo que jamás se imaginó Fidel, fue que en un día de agosto de 1999, en una de las pocas veces en que se sentaba frente al televisor, comenzaría a escribir la definitiva herencia que dejaría a los suyos. En ese canal habían llevado a cabo una investigación acerca de los "supuestos" efectos cancerígenos del PCB.

Las explicaciones científicas están en los libros de ciencias. Para la historia de Fidel basta saber que en la mina de Sierra Grande ese compuesto se utilizó desde su apertura en 1969, que habían convivido con él en cada día de trabajo, a pesar (él se enteraba hoy) de que estaba prohibida su utilización desde 1976 en Estados Unidos y en toda Europa. Uno de sus componentes al entrar en combustión genera el tan temido "agente naranja".

Fidel sondeó en la Empresa, allí no consiguió nada:

-"Si esto se sabe no llegarán nunca más inversores…", añoraban los funcionarios locales, aun después de 8 años de inactividad.

Diciembre de 1999. Fidel tiene Leucemia. En abril del 2000 le diagnostican cáncer de pulmón, que se lo llevaría en un mes, a más tardar. Febrilmente hace memoria, muchos de los mineros murieron de leucemia. ¿Dónde estarán los 1200 mineros que trabajaron en la mina? No hay tiempo para ubicarlos. Fidel está en terapia. Llama a su médico y le hace prometer, que luego de su muerte le hará la autopsia, para así poder dejar con su cuerpo, el testimonio de esa masacre. Está escribiendo bravamente los párrafos de su último legado.

Fidel murió, pero los médicos, no pudieron cumplir con su pedido, no había forma de poner el punto final a su legado. La Obra Social no cubría determinados análisis para completar la autopsia. Nadie quería saber cuánta cantidad y en qué condiciones se encontraba el PCB en la mina. Nadie tampoco lo quería investigar.

El perezoso aparato de la justicia empezó a moverse y en abril de ese año se prohibió el uso del PCB en todo el país.

-"Es un consuelo, él dio su vida para que nos salvemos todos" dice un ex minero, compañero de Arce.

En la entrada de la mina la escultura de una virgen, con sus brazos extendidos, da la bienvenida a los turistas de aventura, que guiados por los últimos seis ex mineros, en un extremo recurso por explotar el socavón dormido, llevan la despreocupación del ocio a 70 metros de oscuridad, bajo la tierra absorta.

Nota 1) Esta historia es real, verídica, leída en el año 2.000 en el diario Clarín, (Si en el diario Clarín) yo sólo utilicé algunos recursos y figuras literarias para darle más hondura, cómo si la realidad no le diera por sí misma, la máxima tragedia. Vicios de escritor. Nada más. El héroe es Fidel Arce. El homenaje es a los mineros hoy en lucha por su lugar de trabajo y a todos los trabajadores que escriben, como Arce, la brava historia de su lucha.

Nota 2) *El compuesto bifenilo policlorado se comenzó a usar masivamente en la década del 50, especialmente en la industria eléctrica, pero accidentes ocurridos en Japón en 1968 y en Estados Unidos en 1976, determinaron su prohibición en este último país y luego en Europa. Diferentes estudios probaron su tendencia a permanecer en organismos vivos. Si un transformador con PCB chorrea, contamina el suelo y las napas. Si entra en combustión, genera dioxina, conocida como el "agente naranja", la sustancia más contaminante del mundo. El PCB puede ingresar en el cuerpo a través de la piel, por inhalar gases o por comer alimentos con el tóxico. Afecta el sistema inmunológico, nervioso, reproductivo y endocrinológico, provoca trastornos en la piel y en el hígado. La OMS comprobó sus efectos cancerígenos. Hoy está prohibido en todo el mundo.




 
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