Sumandose a lo requerido por los sectores representativos de la derecha, la cúpula de la Iglesia pide al Presidente a ¨dejar atrás el pasado¨ en aras de la ¨reconociliación nacional¨, instandolo a abandonar una supuesta discriminación entre ¨puros e impuros¨. Y el diario La Nación del domingo 16/5/04 dió cobertura preferencial a ésta noticia.-
En otra oportunidad nos hemos referido a la campaña que en igual sentido sostiene éste diario, y su columnista Dr. Mariano Grondona.-
Ahora cabe recordar que ésta institución religiosa, carece de legitimación para formular éste requerimiento, debido a su vergonzosa posición oficial antes los graves crímenes del terrorismo de estado, en tiempos en que este se aplicó sistemáticamente durante el ¨Proceso¨.-
La cúpula de la Iglesia, en aquellos años de secuestro, desaparición forzada, torturas, asesinatos y demás actos delictivos, se encontraba plenamente informada y conciente de todo lo que ocurría en el país. Pero pese a ello, aquella, con honrosas excepciones (De Nevares, Angelelli, Hesayne, y otros sectores progresistas), se limitó a formular algún tipo de declaración ecuménica, de esas en las que entre líneas, trata de aparecer como si se dijese todo, sin decir nada. Extraña forma de manejar los tiempos, que obviamente, no condicen con los del sufrimiento de las víctimas, a las que luego de las torturas les esperaba la muerte, sin poder ejercer derecho de defensa alguna.-
El juicio y castigo que merecen estos crímenes de lesa humanidad, constituye una cuestión liminar a nivel universal, que marca el paso entre la prehistoria del hombre y la historia de la humanidad, en su estricto sentido.-
Lo acontecido en Argentina, respondió a un vasto plan elaborado en los años sesenta por EE.UU. para ser aplicado en toda América Latina, conocido como ¨Doctrina de la Seguridad Nacional¨. Esta disponía que las FF.AA. de cada país, debían ocuparse de preservar el orden y seguridad interior, para contrarrestar los avances de toda fuerza sociopolítica revolucionaria o progresista. Las tacticas para su aplicación práctica, - métodos de secuestros y torturas incluidos - eran impartidas a los militares latinoamericanos en la Escuela de West Point.-
Así, el Imperialismo Norteamericano, ayer como hoy, dispuso la ¨Doctrina ¨ de que ¨con el enemigo ni justicia¨. Tal lo hicieran en las décadas de 1960/70 en Paraguay, Bolivia, Brasil, Uruguay, Chile, Argentina, etc., de acuerdo a esta concepción, las FF.AA de EE.UU., aplican actualmente en las carceles de Irak, ¨su versión post - moderna¨ de la barbarie.-
Estas violaciones a los derechos humanos, no son producto de la acción patológica de algunos psicopatas infiltrados en las filas militares, ni de ciertos ¨excesos¨ cometidos por elementos marginales, sino que se trata de políticas terroristas programadas y dirigidas por el Estado Imperial y sus aliados, con la finalidad de quebrar toda resistencia moral de sus enemigos.-
Podemos constatar así que el tema no es una mera cuestión de un pasado histórico carente de actualidad, sino que constituye una cuestión esencial de cuya correcta resolución, depende que las sociedades humanas se constituyan sobre bases civilizadas o vivan recurrentemente en la barbarie.-
El Dr. Grondona, ha editorializado sobre las graves violaciones a los derechos humanos incurridas por ambos bandos en Irak, procurando establecer una diferente actitud de caracter positivo, de parte del bando ¨occidental¨, porque en éste se ejerce alguna autocrítica ante éstos procedimientos condenables producidos de su parte.-
Pero es aquí precisamente donde radica el quid de ésta cuestión. De nada vale si la autocrítica es nada más que una actitud formal, esgrimida con el único fin de salvar cierta apariencia de país civilizado, ante las graves evidencias condenatorias que surgen ante la opinión pública civilizada mundial.-
Las violaciones a los D. H., cualquiera sea el territorio estatal dentro del que se puedan producir, constituyen una cuestión cuya naturaleza jurídica corresponde al Orden Público Internacional.-
En razón de ésta ontología jurídica, no pueden interpretarse como derechos de libre disposición de cada Estado, y menos aún de los gobiernos de turno.
En el Derecho Penal contamos con la facultad de poder perdonar aquellos delitos de injurias y calumnias que afecten nuestra persona, pero tal facultad nos está vedada frente a delitos de acción pública (v. gr. robos, asesinatos, etc).-
En forma semejante, a estos últimos casos, los Estados no están facultados para perdonar violaciones a los D.H., debido a su condición de Universales.-
Consideramos necesario advertir a la opinión pública, ante las campañas periodisticas interesadas en generar la equívoca idea de que para poder superar divisiones sociales, resulta condición necesaria, perdonar las violaciones a los D.H. que hemos sufrido.-
La superación de las divisiones sociales depende de la correcta solución de las profundas injusticias que desgarran el cuerpo social del país. La superación de estas circunstancias, no depende de ningún modo, de que se garantice la impunidad de quienes violaron los D.H., porque precisamente lo hicieron con el fin de aplicar un modelo político y socioeconómico, que tendría por efecto profundizar dichas inequidades. El objetivo del terrorismo de estado fue eliminar a todos aquellos que se opusieran a esto.-
Ante tales circunstancias, la solución adecuada, es el debido juicio y castigo de todos los responsables de éste plan terrorista. Es decir que el planteo correcto del tema, pasa precisamente por lo opuesto a la impunidad propugnada por los sectores que criticamos, ya que no hay civilización posible sin Justicia.-
Miguel Angel Clerici.-



