De una vida acomodada pasó a no tener nada. Aún muy joven, supo reconstruirse pieza a pieza para tomar las riendas de su vida. Renata Modarelli nos cuenta su presente como dueña de "Regata Mod", una exitosa marca independiente de ropa; y sobre su militancia en el feminismo. Caminos que se entrecruzan y van de la mano.
El presente de "Regata Mod" puede resumirse en su diversificación: remeras y buzos por sublimación con 8 modelos diferentes y 10 talles para elegir, tazas, gorras, chops de cerveza, tazas térmicas, remeras de vinilo, ropa interior y siguen las firmas. Todo con el valor agregado de una atención personalizada. Lo sorprendente es saber que detrás de todo eso hay una sola persona que trae consigo una historia de lucha y superación.
Renata Modarelli (22) supo disfrutar de una vida confortable, de country y escuela privada. Todo cambió cuando su madre enfermó, enfermedad que se extendió por cuatro largos años. Entonces, llegó el momento en el que el dinero no alcanzaba ni siquiera para comer y Renata pasó a cambiar de secundario y domicilio de forma constante: "Podría haber hecho cualquiera pero no quería hundirme. Empecé vendiendo ensaladas de fruta, tejiendo bufandas. Recorría la Mitre y la Rocca negocio a negocio"; cuenta. La idea de la máquina para sublimar remeras era el objetivo, su boleto para la independencia. Logró juntar $ 3000.-, lo que le parecía un montón, pero la máquina costaba 20 mil.
QUERER Y PODER
Fue un exnovio quien confió en el proyecto y le prestó lo que faltaba. Entonces el sueño comenzó a hacerse realidad: "Es importante no olvidarme de esas raíces, no me olvido de donde salí. Yo elegí estar en donde estoy. Todo lo que logré no fue por suerte, fue porque me rompí el culo", afirma mientras ceba un mate. El camino de la marca para llegar a posicionarla donde está hoy tampoco fue fácil: viajes a Once a buscar bolsones de ropa casi diariamente, tardes enteras en plazas de la Capital esperando a clientes y la necesidad de mayor difusión para poder hacerse de un nombre.
El quiebre fue cuando comenzó a hacer "show rooms" (espacios que se alquilan con el objetivo de mostrar la mercadería) en Belgrano. Cambiaron la escala y los números de facturación: "La gente asocia el crecimiento con tener más: más cosas, más plata, más seguidores. Es una herramienta, pero no es lo fundamental. Me demostré que puedo. Pasé de no tener nada a tener todo. Pero llegó un momento que me estaba muriendo del estrés y pasé a ser esclava de mi propio trabajo. Si vos sos responsable nadie te va a exigir tanto como a vos mismo. En un momento iba a tomar gente pero decidí por una cuestión de salud seguir haciendo las cosas yo pero a otro ritmo: a veces menos es más. Ya estuve en los dos lugares y elijo donde quedarme porque con la plata que puedo hacer no compro tiempo en ningún lado", dice y recalca: "Me parece muy importante mostrar que se puede, la clave es no darse por vencido hasta encontrar los recursos y las maneras para hacerlo".
MUJER DE ACCIÓN
"Me salvó el amor propio. Pasé cosas muy difíciles, tenía mucho miedo de enfermarme como la gente que me rodeaba. Pensaba que no me quería nadie, entonces me empecé a querer yo. Hay cosas que uno no controla, decisiones que lo exceden pero uno elije lo que hace con eso. Me volví el sostén emocional de mi familia", cuenta y confiesa: "Tengo ataques de ansiedad y trabajo en eso pero nunca me frenó en el hacer. Me siento orgullosa de lo que logré".
Renata no fue una feminista declarada toda su vida, al principio tuvo tibieza o dudas en sus convicciones. Pero hacerse cargo de su vida y los problemas que ello traía consigo también le dieron otra perspectiva de las cosas: "Para mí lo contrario del feminismo es la ignorancia. Cuando sabés las cosas que pasan y no te hacés cargo, sos cobarde. Hay que hacerse cargo: abandonar el discurso y ponerse a hacer. Sobran los revolucionarios de Internet", afirma.
Sus compañeras de la colectiva feminista "La Sorora" (independiente y apartidaria) le despejaron muchas dudas. Comenzaron a juntarse luego del asesinato de Araceli Fulles (22), otro trágico episodio de femicidio antecedido por violación, en 2017. Allí comenzó a sentirse más segura de lo que sentía y pensaba, entablando una militancia que hoy atraviesa su vida: "Cuando sos feminista, sos feminista con todo. Hay que tener mucha valentía, nos pegan con un palo siempre. ¿Por qué? ¿Por luchar para que no nos maten cada 30 horas?", cuestiona en la cocina de su casa y reflexiona: "Lo personal es político también. Perdí muchos amigos que eran machistas y no querían cambiar. Todos nos criamos en la misma sociedad, todos cometemos errores pero si sabés lo que pasa y no haces nada para aportar, no sé si quiero relacionarme vos".
EN SINTONÍA
Su trabajo no es un universo aparte: con su marca intenta intervenir la realidad, siendo consciente del aporte que puede dar a partir de sus 70 mil seguidores en Instagram. Interviene sus prendas con consignas feministas o se desentiende de pedidos que se vinculen con personajes ligados a episodios de machismo, como pasó recientemente con Wes Anderson: "No vendo más cosas de él, ahora puedo elegir hacer eso. Una no puede conformar a todos", dice y prende un cigarrillo.
En el camino, también tuvo que ir aprendiendo a poner en sintonía lo que pensaba con lo que hacía: "Una vez leí un comentario de una chica que decía que odiaba las marcas que se decían feministas pero publicaban todas fotos de chicas blancas, flacas, cis, hétero. Lo tomé como una indirecta y me dolió mucho. Me abrió los ojos. Después le hablé y le agradecí, aunque le aclaré que me hubiese gustado que me lo diga personalmente. El feminismo se trata de deconstruir todo: tratar que las críticas sean constructivas. La última campaña publicitaria de ‘Regata’ la hice con mis compañeras de la colectiva feminista. Yo trabajo desde talles desde el XXS hasta el 6XL. No hay que ser de determinada manera para consumir algo. Nos imponen muchas cosas que generan inseguridad. Hay que perder el miedo: no hay construcción sin fallas", sentencia.
TAJANTE. "Hay que hacerse cargo, abandonar el discurso y ponerse a hacer. Sobran los revolucionarios de Internet", dice Renata.
PRIORIDADES. "La gente asocia el crecimiento con tener más: más cosas, más plata, más seguidores. Es una herramienta, pero no es lo fundamental", reflexiona la joven emprendedora textil campanense.



