La relación entre salud y alimentos se inició hace 2400 años, en Grecia, durante la época de Hipócrates. Mucho antes que se descubran los micronutrientes, o incluso antes de saber cómo se componían, las personas ya sabían que ciertos alimentos eran buenos para la salud.
Con el desarrollo tecnológico y científico de los últimos años, se ha podido estudiar cuál es el papel que cumplen los diferentes nutrientes sobre la salud y la enfermedad del individuo.
Actualmente coexisten deficiencias nutricionales con exceso de energía pero de baja calidad nutricional, conocidas como calorías vacías que son alimentos con aporte energético pero con bajo aporte o nulo de micronutrientes, es decir, de vitaminas y minerales.
La diabetes, el sobrepeso y la obesidad, las enfermedades vasculares (como la hipertensión, los eventos cardiovasculares y ACV) y diferentes tipos de cáncer son ECNT que han aumentado en los últimos años en nuestro país. De hecho, según las últimas publicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), representan el 80% del total de muertes.
En Argentina, de acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS), se advierte la presencia de situaciones de inadecuación nutricional en todas las clases sociales. La calidad de la dieta de adultos, niños y adolescentes es pobre, marcadamente monótona y de baja densidad de nutrientes en todos los niveles socioeconómicos.
Para estar bien nutrido se debe comer en forma equilibrada todo tipo de alimentos que aporten los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del organismo (hidratos de carbono, proteínas, grasas, agua, vitaminas y minerales).
También es importante la variedad. Cuanto más variada sea la alimentación, más fácil y rápido se obtendrán todos los nutrientes que el cuerpo necesita. Es importante recordar que no todos los alimentos tienen igual valor nutritivo.
Para lograr una alimentación completa, variada y equilibrada se recomienda realizar 4 comidas al día (desayuno, almuerzo, merienda y cena). A la hora de seleccionar los alimentos de las diferentes comidas del día, se debe hacer énfasis no solo en el aporte calórico, sino también en la calidad nutricional de los alimentos. Para ello deberíamos elegir alimentos ricos en nutrientes: por ejemplo vitamina A, B, C, hierro, calcio, zinc. Frutas y verduras: Son fuente principal de fibra, agua y micronutrientes en la dieta. Se calcula que el aumento del consumo de frutas y verduras podría reducir la aparición de numerosas enfermedades, como el cáncer de colon.
Las Guías Alimentarias y la OMS recomiendan cinco porciones diarias de frutas y/o verduras. A pesar de ello, a nivel nacional, el promedio diario de porciones de frutas o verduras consumidas por persona fue de 1,9 ubicándose muy por debajo de la cantidad recomendada. *Por Mgr. Silvia Jereb, jefa de Departamento de Alimentación del Hospital Dr. Prof. A. Posadas y presidenta de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (AADYND). Y Lic. Leticia Peralta, del Departamento de Alimentación del Hospital Dr. Prof. A. Posadas.



