Calidad del aire que respiramos:
El exceso de humedad ambiental aumenta la posibilidad de contraer enfermedades respiratorias como el asma, sinusitis, e infecciones pulmonares como la bronquitis.
Debido a la humedad contenida en el aire puede tener sensación de malestar, escalofrios, cansancio, dificultad al respirar, pies frios, dolor de cabeza, malos olores, etc.
El frío y la humedad causan un aumento del dolor en algunas personas con enfermedades reumáticas. Tambien afecta a personas que alguna vez sufrieron una fractura de huesos o accidentes musculares.
Proliferan los ácaros, hongos y bacterias
La humedad en las paredes es el hábitat perfecto de ácaros, hongos y bacterias que pueden provocar enfermedades y alergias. Gran cantidad de personas desarrollan alergias a los hongos, como por ejemplo la aspergilosis, causada por la infección o alergia a un determinado hongo que afecta especialmente a bebés y ancianos, siendo grave en algunos casos. Los ácaros son un desencadenante comúm del asma en los bebés.
El moho es un organismo microscópico muy parecido a las plantas que se reproduce por la difusión de esporas en el aire, las cuales pueden originar asma.
Relación entre la humedad y enfermedades pulmonares y respiratorias
Diversos estudios demuestran la relación existente entre estas enfermedades y un ambiente húmedo: de 134 adolescentes afectados por asma, bronquitis asmatiforma o bronquitis crónica, un 78% viven en habitaciones muy húmedas, un 17% en habitaciones secas y un 5% en habitaciones muy secas.
Observaciones parecidas se hicieron con 103 pacientes con rinitis crónica: el 83% vivían en habitaciones húmedas, el 13% en habitaciones secas y el 4% en habitaciones demasiado secas.
Para ilustrar esta relación, es importante saber que el número de ácaros por gramo de polvo en el suelo es de 3 en un ambiente seco y de 83 en un ambiente húmedo (higrometría superior al 75%).



