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» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 25/may/2004 de La Auténtica Defensa.

PROHIBIDO TOMAR MATE
(por Miguel A. Di Fino)




"Con esta cebadura,/ no vamos pa’ ningún lao./ Hay que cambiar la yerba,/ hay que cambiar,/ que el mate está lavao,,,"(del tema "Mate lavao" de Rafael Amor, de su obra musical "Batemusas")

UN INTENTO DE ZONCERA "JAURETCHIANA"

Podrá escapar a desalertados lectores quién fue don Arturo Jauretche y no es inetnción de estas líneas "biografiarlo", más allá de lo que una de sus obras más consecuentes ("Manual de Zonceras Argentinas") aporta a este garabateado y breve relato, en el que el intento de zoncera remite al peculiar criterio que suele aplicarse en diversos ámbitos laborales argentinos para restringir o prohibir tomar mate.

Así, esta cuasi espirituosa infución consumida, desde siglos ha, por pueblos originarios (como los guaraníes) de estos lares de América, tanto como por conquistadores ibéricos y por criollos asentados en el Río de la Plata, sus provincias interiores o el Paraguay, Brasil y Chile.

Mate que continúa acompañando en cualquiera de sus variantes formales (calabaza, jarrito, porongo, asta, etc.) a la ceremonia de tomar un mate bien cebado en momentos y tiempos dispares de la vida cotidiana de miles personas en esta "cacho" sureño de la Patria Americana.

Pero más allá de apreciaciones de antigua data, perviven las objeciones al consumo de mate cebado en diversos lugares de trabajo en los que poco vale argumentar sobre bondades terapéuticas de la yerba mate o tradiciones ancestrales sobre su eficacia.

Los años y disposiciones, reglamentos, normas, llegan hasta a sancionar a quienes ceben/tomen mate en su actividad laboral en fábricas, bancos, escuelas u otras organizaciones que cobijan consecuentes burócratas que prohiben cebar mate, con crierios disimiles que suelen ser, por ejemplo, que "se ensucia mucho", que "da mala imagen", que "impide se trabaje"; preceptivas que no se aplican a tomar café, té, mate cocido u otras bebidas. Pero cebar mate, no.

En el supuesto planteado, que resultará nimio a los ojos de diligentes burócratas, teóricos de las organizaciones o lúcidos analistas, subyace el criteriode limitar una situación que expresa una pauta cultural propia, original, que por ser tal siempre –con mayor o menor enjundia- se ha tratado (y trata) de suprimir, en la medida que "cebar mate" convoca a juntarse, a reunirse en la "rueda" del cebador y ello presupone no sólo compartir momentos "compañeros" en cualquier laburo, sino también intercambiar opinones o reflexiones –quizás modestas y simples- sobre la realidad laboral, social o política. Tampoco debería dejar de considerarse que si la riqueza de la Patria generada por los trabajadores estuviera depreciada, disminuída, por los litros de mate que se han tomado, bien podrían ser, ya que estamos, los responsables de la decadencia que padece la Argentina...

Además, ese recipiente con su adminículo, la bombilla, circulando de mano en mano, también ha sido una simple y sencilla herramienta (una más) de resistencia a muchos de los horrores de las cárceles de la dictadura, ya que testimonios de incontables compañeros –campaneros incluídos- dan cuenta de que juntarse "a ranchear" en una "rueda" de mate cebado, significaba otra forma de resisitir ante la brutalidad del encierro carcelario. Y más: en iniciáticos años de recuperada democracia, militantes de distinta extracción política, a poco de recorrer las calles del pago chico disputando espacios para "pegatinas" de afiches o leyendas murales pintadas con "ferrite", se recuperaban del ejercicio mateando en cada local partidario y, por supuesto, discutiendo de política, tratando de hacerla. Hábitos casi olvidados por la frustración militante, tanto como por campañas publicitarias pagas que distan de estar preñadas de militancias compañeras.

¿Serán más "eficientes" los uruguayos, evitando tomar mate en el laburo...?, porque si se les imputara ser "ineficaces", por lo menos no han sido tan "giles" en el paisito al persistir en la costumbre de matear, lo que no les ha impedido evitar que les saquen de las manos empresas del Estado; cuestión que por ser "eficientes" y "vivos", no pudieron impedir varios de sus vecinos de este lado del Plata, privatizando empresas estatales estratégicas y enajenando el patrimonio nacional...¿Serán o son más "eficientes" los argentinos porque toman té o café en sus trabajos...?, ¿qué pasaría si la situación fuera a la inversa...?, o sea, se prohibe consumir té o café en los lugares de trabajo y sólo podrían consumirse mate cocido o mate cebado...Probablemente, además de "ineficiente", se tildaría a la medida de xenófoba, chauvinista o ultranacionalista (y absurda desde ya), reforzando la sintética hipótesis que se ha intentado bosquejar.

Pasen y vean. Y suménse a la rueda del mate cebado.

(A la memoria del compañero Arturo Jauretche. A treinta años de su ausencia en la Patria.)


 
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