Por falta de un destornillador, rompen una rejilla y dejan una potencial trampa de peatones sin avisar ni vallar.
Sobre la vereda de un negocio de Rocca al 200, hace dos días que una rejilla de inspección se encuentra literalmente doblada a la mitad, invitando a tropezarse con ella y caer, o meter el pie en el receptáculo y en doblarse el tobillo.
Consultada al respecto, la persona a cargo del local que tiene el problema en su frente, comentó: "Esa rejilla está ahí porque cuando el sistema está saturado, las aguas servidas ingresan al local y desde ahí se puede intervenir la cañería. Pero la última vez que vinieron los operarios de ABSA dijeron no tener destornillador para sacar la rejilla y la doblaron con una barreta. El problema de obstrucción fue solucionado, pero dejaron todo así y sin avisar".
Según explicó la fuente consultada, a pesar de los reclamos realizados, al memento no hubo respuesta por parte de ABSA. "Pasa en otros lados de la ciudad y hace años: rompen, arreglan el problema, y la cuadrilla se va. Pero nadie vuelve para reparar la vereda que rompieron. Nadie supervisa o controla lo que hace la empresa, y hacen cualquier cosa. Nadie piensa ni protege los derechos de los vecinos. Aquí es la tercera vez que pasa y hacen exactamente lo mismo: nada. Total, nadie los sanciona ni pide explicaciones. Pero así no se maneja una empresa seria, es cualquier cosa. No tengo problema en volver a cambiar la rejilla otra vez, que está en la vía pública. Pero lo preocupante es la actitud de ABSA: dejan algo así, sin avisar ni vallar. Y si le pasa algo a alguien, perfectamente pueden reclamarnos a nosotros", concluyó.



