Esta rendición de cuentas tiene cuatro particularidades que la diferencian de las rendiciones anteriores que revisábamos al Frente para la Victoria; las cuales voy a enumerar en esta columna. El resto es más de lo mismo, tanto en el cumplimiento de normas como en la forma de administrar adecuadamente los recursos municipales.
La primer particularidad es que ingresaron en el año 2017, unos 300 millones de pesos del Estado Nacional en obras públicas; ingresos muy superiores (6 veces más) al recibido en 2016 que fueron 49 millones; o los 52 millones recibidos en el año 2015.
Esto demuestra que sea muy notorio el apoyo que el Estado Nacional hizo en la gestión local para las elecciones del año 2017; aunque la lista sacó un magro 33% en las PASO y araño el 40% en las generales después de poner todas las máquinas y la gente en la calle como no se había visto nunca desde que asumieron en diciembre de 2015. Con menos de esos recursos, distritos como Tres de Febrero y Vicente Lopez llegaron a sacar un 55% de votos, lo que demostró la poca llegada del espacio político en la comunidad de Campana, más allá de su triunfo.
La segunda particularidad es que, de los 750 millones de pesos que se destinaron a la obra pública; un 70% fueron destinados a proveedores foráneos, es decir empresas, empresarios, pymes o comerciantes que no son de Campana. Este dato es muy particular porque estábamos acostumbrados que en la gestión anterior, el dinero de la obra pública que venía de Nación o del Poder Ejecutivo Nacional ya venía con sus propios proveedores que éstos también eran foráneos, pero acá estamos hablando que los proveedores foráneos no sólo se llevaron los 300 millones de pesos que venían del Estado Nacional sino también hay un número casi igual de dinero que se lo llevaron de recursos propios del Municipio o de la Coparticipación Provincial que le corresponde al Municipio; porque el 70% de contratos que se llevaron los proveedores foráneos supera ampliamente los 300 millones que ingresaron del Estado Nacional en 2017.
La tercera particularidad es la forma de contratación que surge claramente de toda la rendición 2017; y es la casi eliminación de la Licitación Pública. Un procedimiento de Licitación Pública, si bien antes muchas veces también lo usaban para digitar las contrataciones; es un proceso más trasparente porque hay obligación de dar a publicidad y de cumplir ciertos requisitos. En todo 2017 fue casi nula la Licitación Pública utilizando en la casi totalidad de las contrataciones el concurso de precios a través de la Emergencia de Infraestructura Provincial. Este ley de emergencia habilitaba legalmente a los municipios para hacer contrataciones directas en caso de necesitar una obra urgente en los municipios. Era una realidad que en la Provincia de Buenos Aires no se hizo nada en Infraestructura en los últimos 20 años, y la Autovia 6 que se hizo fue un desastre; pero de ahí a abusar del mecanismo de la emergencia para todas las contrataciones resultan ser un mecanismo que demuestra una falta de voluntad de evadir controles más que otra cosa; porque incluso es contradictorio que muchas obras públicas aprobadas por emergencia todavía no se hayan ejecutado.
La cuarta es la creación de una fábrica de deudores municipales; si el municipio en 2015 ya contaba con 90 millones de pesos de deudores municipales y en 2016 con un total de 130 millones de pesos en deudores municipales; la tarea más lógica hubiera sido promover bajar la deuda de tasas a través de mejorar los mecanismos de cobro. Si por el contrario, deciden aumentar las tasas municipales, se está generando una fábrica de deudores municipales que obliga a crear una moratoria todos los años y de esa manera, manejar la discrecionalidad en el cobro de tasas municipales; ayudando o intimando según la conveniencia del momento.
Hasta el proximo domingo.



