Cada día resulta más evidente que las políticas neoliberales llevadas a cabo, a capa y espada por el gobierno macrista nos llevan inexorablemente a una situación insoportable para la gran mayoría de la población y está provocando la profundización de la famosa grieta preexistente e incluso creando algunas nuevas aún dentro de distintos grupos de empresarios que no son precisamente pymes y que se están dando cuenta que los negocios no son para todos ellos.
El préstamo stand-by acordado con el FMI por un monto inusual no logró calmar a los mercados, sino por el contrario aumentó el riesgo país y aceleró la fuga de capitales disminuyendo drásticamente la disponibilidad de dólares, situación que motivó a varios "expertos" del mismo sector ideológico del gobierno a pronosticar que aun con lo conseguido del Fondo no se podrá hacer frente a los compromisos de pago de la deuda externa y ya empiezan a hablar del peligro de un nuevo default.
Para colmo de males y como era de prever esto provoca una permanente suba del precio de dólar que impacta directamente en los índices de inflación estimados para este año por encima del techo comprometido con el FMI del 32% y que obligará a solicitar un perdón a los dirigidos por Christine Lagarde, tan sólo dos meses después de haberlo firmado.
Dicen que para muestra basta un botón. Es por eso que ante la escasez de divisas norteamericanas resulta incomprensible que se compren en al exterior buques que pueden construirse en el Astillero Río Santiago, cuyos trabajadores fueron ferozmente reprimidos cuando protestaban contra despidos y la indisimulable decisión de desmantelarlo para luego venderlo.
Este panorama extremadamente preocupante ha llevado al gobierno a cambiar su estrategia electoral con vista al recambio presidencial del año que viene.
Hasta no hace demasiado tiempo los estrategas de Cambiemos creían que la candidatura a presidenta de Cristina Fernández de Kirchner liderando a la oposición le aseguraba la victoria de Mauricio Macri pero las permanentes encuestas de opinión y los grupos focales (focus group en inglés) a los que son tan adeptos, les mostraron que a medida que la situación socio-económica empeoraba aceleradamente, la intención de voto a la ex-presidenta crecía ininterrumpidamente.
Es muy posible que ante esta realidad alguien tomó la decisión de que debía estar presa para impedir su postulación, tal como se intenta en Brasil con Luiz Inácio Lula da Silva.
Resulta llamativo que en un reportaje el propio presidente haya dicho que hay algunas personas que pensaban que a él le convenía que Cristina estuviera entre rejas aunque no era esa su idea. En esos días se produce la milagrosa aparición de "los cuadernos" que traen aparejados daños colaterales dado que en los delitos que se investigan son tan culpables los funcionarios del gobierno anterior como los empresarios conocidos como "la patria contratista" que involucra a grandes empresas incluyendo al propio presidente y su entorno a los que el fiscal y el juez tratan por todos los medios de exculpar bajo la figura del arrepentido. El que se arrepiente y señala a algún funcionario, preferentemente Cristina, queda libre, como dijo el abogado Mariano Cúneo Libarona quien luego trató de desdecirse con la conocida excusa de que lo sacaron de contexto.
Da la sensación que el gobierno se ha colocado anteojeras que le impiden ver las nefastas consecuencias de su política y es por eso que avanza tozudamente por un solo camino, o quizás solamente se trata de que el mejor equipo de los últimos 50 años es en realidad malo y además chambón.



