La escuela es para estudiar, aprender y formarse, pero vemos tomas de colegios por varios días y por cualquier motivo porque lo impidieron algunos estudiantes.
Es una verdadera falta de respeto hacia las autoridades del colegio, y la sociedad misma. ¿Los padres de estos pibes no sabrían nada? ¿o los creían seguros en el colegio? ¿y si les pasaba algo? ¡Los padres no son ajenos a esto!. La permisividad, la falta de límites, nos ha llevado a esto. Que lejos quedó la frase de nuestros abuelos, "el respeto, la caridad y la educación, empiezan por casa".
En algunas escuelas secundarias y algunas facultades se pretende "educar" a los jóvenes en la militancia política, (más precisamente de un signo). Y algunos docentes profundizan las ideas "revolucionarias" en los alumnos, apoyando y alentando el desorden.
Las consecuencias de todo esto se percibe cotidianamente en la sociedad que se deteriora, familias e instituciones que se desorganizan, el desorden desalienta las inversiones y por lo tanto la creación de nuevas fuentes de trabajos, y que como resultado, seremos más pobres.
Y así estamos, viviendo en un desorden absoluto. Y "el desorden no es de Dios".
Desde la creación misma nos habla que el orden es inherente a crear, construir y mantener, así como el desorden a la destrucción. "Es fácil destruir, lo difícil es Construir".
Los padres somos responsables por nuestros hijos y Dios nos guía en Su Palabra y nos enseña como formarlos y ser buenos padres.
Nuestros hijos son la herencia del Señor. Ellos han sido confiados en nuestras manos como un préstamo por parte de Dios, para que los eduquemos según el consejo de Él. Por lo tanto, es nuestra mayor responsabilidad contribuir positivamente en el crecimiento y en la educación de nuestros queridos hijos de acuerdo con la amonestación en La Biblia que es clara:
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él (Prov. 22:6).
"Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos" (Mateo 19: 14).
Se encuentra en nuestras manos el permitir, influir, o no, que nuestros hijos tengan Valores Cristianos y se dirijan a Dios a través de Jesús, y nosotros, (porque la 1ª educación esta en el hogar) los debemos formar con esos valores, y luego la escuela y la iglesia nos acompañará para ayudarnos. La familia siendo la primera educadora y "maestra" es quien delega luego en la escuela para que complemente la función educativa.
Nuestros hijos serán mucho más impresionados por lo que nosotros hacemos, que por lo que nosotros decimos.
Ya es hora de que como cristianos levantemos en alto la bandera de la buena educación y la educación cristiana, sin dudar de que es la mejor inversión, y el mejor testamento que podamos hacer en la vida a nuestros hijos. ¿Existe algo más importante? ¿Estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad?
Un día Dios nos preguntará; ¿Dónde están los Padres? ¿Dónde está el rebaño que te fue dado? (Jeremías 13:20). ¿Y qué le responderemos?
Busca una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia"
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana! Luis Rodas
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